Alberto Fernández analiza rechazar todas las renuncias que les presentaron ministros y funcionarios que responden a Cristina Kirchner y seguir con la postura de no hacer ningún cambio de gabinete.

 

 

 

La dura derrota del Frente de Todos llevó al kirchnerismo a presionar al presidente para que eche a Santiago Cafiero y Martín Guzmán, como primera medida para dar respuesta a la mala gestión que condujo a un resultado inesperado al menos para el Gobierno.

 

 

 

Como Alberto avisó que no pensaba hacer cambios hasta después de las generales de noviembre, le presentaron la renuncia en pleno los funcionarios kirchneristas. Pero el presidente está dispuesto a seguir en la misma línea y no aceptar ninguna renuncia. «El presidente decide», filtraron en su entorno.

 

 

 

«Creo que es un error serio exponer las diferencias así, en un momento así, es una locura», dijo Fernando «Chino» Navarro a Radio con Vos. Navarro, funcionario de la jefatura de gabinete, está alejado del kirchnerismo.

 

 

 

La segunda jugada complementaria del «albertismo» es que los ministros más referenciados con el presidente también presenten sus renuncias, como lo hizo Gabriel Katopodis. Lo que buscan con esa maniobra es licuar la movida de Cristina, catalogada de «golpe» incluso por parte de funcionarios de la Rosada.

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