La petrolera estatal presentó un informe ante el regulador bursátil de Estados Unidos y reconoció que el dólar y la inflación podrían aumentar. Admiten que eso podrá perjudicar los negocios de la empresa. También hay cuestionamientos a las trabas al comercio exterior y al congelamiento de los precios.

Mientras el congelamiento de precios avanza a los tumbos y Guillermo Moreno intenta, sin éxito, ponerle un freno a los valores de los combustibles, la petrolera estatal YPF volvió a lanzar una advertencia por la inflación y otros problemas que afectan a la economía.

La empresa que dirige Miguel Galuccio ya ha cruzado en varias oportunidades al secretario de Comercio interior por sus políticas respecto a los precios. YPF sostiene que para mantener los planes de inversión y recuperar los niveles de producción es necesario ir ajustando los valores para no perder rentabilidad.

Pero Moreno, fiel a su estilo, le respondió a comienzos de abril con un congelamiento de precios por seis meses. Al día siguiente, Galuccio contraatacó con un aumento en las estaciones de servicio de YPF en torno al 10 por ciento.

El diario Clarín reveló hoy el informe que la petrolera presentó el martes ante el SEC (Securities and Exchange Commission), el ente que regula las operaciones de Wall Street. Allí, la firma reconoce algunos problemas de la economía y admite un tema prohibido en el gobierno: la alta inflación.

“Los riesgos e incertidumbres señalados más abajo no son los únicos que enfrentamos. Riesgos desconocidos por el momento o que creemos no se materializarán, podrían perjudicar nuestros negocios y nuestra capacidad de pago”, arranca el documento. “Ello podría afectar la viabilidad de exploraciones”, agrega.

El documento reconoce que el negocio de YPF dependerá, en gran medida, de la evolución de cinco temas claves de la economía: la inflación, el consumo y la inversión, el dólar, el precio de la soja y, finalmente, la demanda de los productos que vende el país. Además, señala que la firma enfrenta restricciones a la hora de administrar los precios del mercado local.

El escrito comienza citando datos de inflación del INDEC. Pero aclara que “ciertos analistas del sector privado” creen que la inflación es “significativamente más alta”. Y vaticina que “no hay garantías de que la tasa no sea más alta en el futuro”. Una admisión clara y contundente, muy diferente del “Me quiero ir” del ministro Hernán Lorenzino.

El informe agrega que podría haber “fluctuaciones en el tipo de cambio”. Y hace una mención sobre el juicio con los fondos buitre en Nueva York: “El litigio podría afectar nuestro financiamiento internacional”.

Finalmente, el documento explica que las trabas a importaciones y exportaciones obligaron a renegociar contratos. Y que los precios fijos afectarán futuras exploraciones.

Consultado por Clarín, Daniel Montamat, ex secretario de Energía y ex presidente de YPF, opinó que el informe “es como si YPF le dijera a sus accionistas extranjeros me quiero ir”. Y agregó que “el ‘relato’ para adentro no se puede usar para el exterior, menos cuando hay que informar al órgano de contralor del mercado de valores de Estados Unidos”.

Entre las cifras suministradas en las 177 páginas del escrito hay dos relevantes. Primero, la ganancia neta de YPF en 2001 fue US$ 793 millones. “Casi la mitad de la de 2011”, apunta Montamat. Segundo, el endeudamiento tomado por la empresa el año pasado totalizó US$ 2.100 millones. YPF había presentado un plan que comprometía inversiones de entre US$ 5000 y 7500 millones por año según el escenario.

Fuente: La Política Online