En junio, la petrolera YPF alcanzó una importación récord de combustibles de US$ 190 millones, de acuerdo con datos de la Secretaría de Energía. Se trata de un incremento del 21%. La cifra es similar a casi la totalidad de las compras al exterior que hizo en los primeros cinco meses del año.

La presidenta Cristina Kirchner; el viceministro de Economía, Axel Kicillof; el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el presidente de YPF, Miguel Galuccio, convergen sin discusiones en por lo menos un objetivo en común: reducir las importaciones de gas, gasoil y naftas para evitar la salida de dólares en un contexto de dificultades cambiarias. Pero la realidad de la petrolera recientemente nacionalizada y las necesidades políticas del Gobierno hicieron que ese objetivo fuera imposible de cumplir por lo menos en los primeros meses de gestión, según publicó el diario La Nación.

En junio, YPF concretó una importación récord de combustibles que orilló los US$ 190 millones, de acuerdo con datos de la Secretaría de Energía. La cifra es similar a casi la totalidad de las compras al exterior que hizo en los primeros cinco meses del año. Y está muy por encima de los máximos niveles de importaciones mensuales que se realizaron durante la gestión Eskenazi-Repsol. En comparación con el mismo mes del año pasado, se ubica un 21% por encima.

El grueso de las importaciones corresponde a gasoil grado 3, que en los surtidores de YPF se vende con la denominación de eurodiésel y responde a las normas de calidad europeas, las más exigentes a nivel mundial. La empresa importó durante el sexto mes del año 145.867 metros cúbicos, que costaron US$ 127,71 millones. La factura se completó principalmente con casi 40 millones de dólares de naftas premium y unos 20 millones de gas natural.

Eso sucedió en un contexto en que la capacidad utilizada de las refinerías de YPF pasó de un 83 por ciento a «casi el ciento por ciento de utilización, con altos rendimientos, casi superando niveles históricos de productos terminados», según expresó Galuccio, el jueves pasado, en la inauguración de la ampliación de la refinería de Ensenada.

Más aún, según los números que informó Galuccio entonces, la compañía registró una reducción en los niveles de importación para el primer semestre de 2012, en especial por las menores compras de gasolinas y combustible JET.

BAÑO DE REALIDAD

En la práctica, el alto nivel de importaciones en junio fue un baño de realidad tanto para la nueva gestión de YPF como para el Gobierno: por más intenciones de reducir las importaciones energéticas, el saco más pesado con el que carga el saldo comercial (el año pasado se fueron por ese agujero más de US$ 9000 millones), la prioridad es mantener abastecidas las estaciones de servicio, una de las banderas que más agitó el Gobierno a la hora de defender la nacionalización de la petrolera.

Por eso el área de Moreno dio luz verde de inmediato para el ingreso de los ingentes volúmenes de gasoil que colmaron los tanques de YPF. De la misma manera, la AFIP y el Banco Central, que mantienen un cepo cambiario para casi toda operación en divisa dura, garantizaron los dólares.

En tiempos de cepo cambiario, ése fue uno de los privilegios de pertenecer al universo oficialista. En febrero, la gestión privada de la empresa le envió una carta al secretario de Energía, Daniel Cameron, en la que alertaba sobre posibles faltantes de combustibles por los problemas para comprar dólares y pagar importaciones.

El funcionario, lejos de responder a la inquietud, le avisó que actuaría con «firmeza» si la empresa desabastecía al mercado. En el entorno de Galuccio aseguran que el salto en las importaciones se debe a que estaban retrasadas luego de la nacionalización. El argumento es verosímil. En mayo, de acuerdo con números oficiales, la empresa no ingresó un sólo litro desde el exterior.

Entre las competidoras de YPF, sin embargo, aún están tratando de comprender por qué Galuccio ordenó semejante importación de combustibles, en especial de gasoil, en un contexto de enfriamiento de la economía. Hay números que les abren paso a esas dudas: durante el último junio, la demanda fue de 1,103 millón de metros cúbicos, casi un 5% por debajo del despacho del mismo mes en 2011.

LOS MÁS PRIVILEGIADOS

En esa línea, el presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (Cecha), Oscar Díaz, reconoció: «El abastecimiento de gasoil mejoró, pero no por un incremento en la oferta, sino porque cayó la demanda».

Hay otro elemento que llama la atención de los petroleros. El grueso de las importaciones corresponde a gasoil grado 3. Responde a las normas europeas y es uno de los combustibles más sofisticados que se venden en el mercado; es decir, no apunta a abastecer a los sectores del trabajo -el campo y el transporte en general-, sino a los automovilistas más sofisticados.

La ampliación de la refinería de La Plata comenzará a producir una porción de la oferta de gasoil grado 3 que comercializará YPF. Por ello un petrolero con varios años de experiencia en el mercado de refinación y comercialización esbozó otra hipótesis: «Para mí, tuvieron algún problema con esa planta».

La Política Online

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