Unas sesenta personas realizaron una vigilia en Whashington para exigir justicia por la desaparición en México de 43 estudiantes el pasado 26 de septiembre en el municipio de Iguala, en el estado sureño de Guerrero.

La vocera de los manifestantes denunció que el gobierno de su país no está haciendo todo lo posible para esclarecer el escabroso episodio.

Los manifestantes, la mayoría mexicanos residentes en Washington, guardaron un minuto de silencio para «expresar apoyo a los familiares de las víctimas», que están «viviendo un calvario», explicó la vocera de los congregados, Francia Rábago, citó la agencia Efe.

Durante la vigila, organizada de forma espontánea a través de la red social Facebook, también se encendieron velas y se leyeron los nombres de los estudiantes, desaparecidos a manos de policías corruptos y de criminales, en un caso que conmociona a todo México y que mantiene bajo fuerte presión al presidente Enrique Peña Nieto.

«No creo que el gobierno de México esté haciendo todo los posible» por esclarecer el caso, subrayó Rábago, que trabaja como consultora de desarrollo internacional.

«Para nosotros -prosiguió- es indignante que algo así pueda pasar en un país como México en el siglo XXI. Pedimos que no haya más impunidad y que haya rendición de cuentas».

Los manifestantes eligieron la Casa Blanca para alzar su voz porque Estados Unidos y el resto de la comunidad internacional «tienen la responsabilidad de intervenir para que se esclarezca todo», agregó la misma fuente.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidió el pasado 30 de octubre más avances al gobierno de México en la localización de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural, (dedicada a la formación de maestros) de Ayotzinapa, en Iguala.

La noche del 26 de septiembre, policías atacaron a tiros a estudiantes de la Escuela Normal Rural presuntamente por órdenes del entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca, quien permanece prófugo de la justicia.

Según la investigación, los agentes detuvieron a 43 estudiantes y los entregaron al cartel Guerreros Unidos, cuyo líder, Sidronio Casarrubias, ordenó equivocadamente su desaparición creyendo que se trataba de miembros de Los Rojos, un grupo criminal rival.

Fuente: www.telam.com.ar