EL NUEVO GOBIERNO.Macri llamó a Francisco por su cumpleaños. Y este le retribuyó con una misiva escrita a mano. Los recelos y el antecedente de Cristina.

Finalmente, el Papa Francisco y Mauricio Macri rompieron el hielo y su relación trascendió lo meramente protocolar. El jueves, el Presidente lo llamó por teléfono para felicitarlo por su cumpleaños número79 y este fin de semana recibió una cálida carta manuscrita del pontífice con alusiones a su esposa, Juliana Awada y su hija Antonia. La portadora fue Adriana Triaca, amiga de Jorge Bergoglio, esposa del fallecido sindicalista Jorge Triaca y madre del actual ministro de Trabajo, tras su paso por el Vaticano.

El hecho de que Macri tomara el teléfono y llamara a Francisco fue considerado clave en medios eclesiásticos, ya que fuentes de la Iglesia decían que hacía falta un gesto del nuevo presidente. Dicho de otra manera: en las cercanías del pontífice se deslizaba que Macri no había demostrado un especial interés en el vínculo con Bergoglio y eso le impedía a Francisco ir más allá de haberle enviado un delegado a su asunción -un Nuncio de la región- como marca el protocolo.

Como contrapartida, mencionaban el caso de la entonces presidenta Cristina Kirchner que -luego del malestar que le provocó la elección de Jorge Bergoglio como Papa porque el kirchnerismo lo consideraba un enemigo político- mudó su actitud y le pidió al flamante pontífice ir a saludarlo y participar de su asunción. El Papa, respetuoso de la institución presidencial, le abrió las puertas del Vaticano y dejó de lado el maltrato al que el oficialismo lo había sometido.

Más aún: Francisco verbalizó su interés en que Cristina completara su mandato por la calidad institucional, y en que no estallara una crisis, que siempre perjudica a los más pobres. Pero la Presidenta no fue buena pagadora: eligió a Aníbal Fernández como candidato a gobernador bonaerense -sospechado de tener vínculos con el narcotráfico-, lo que disgustó al Papa. Y llevó a la Iglesia a hacer una discreta campaña en su contra, que ayudó al triunfo de María Eugenia Vidal.

Ahora, dicen en la Iglesia, con su llamado, Macri comenzó a construir con el Papa un vínculo de la manera que más le gusta al Pontífice: no protocolar, directo. Y que podrá resultarle muy útil cuando enfrente en su gestión momentos tormentosos. Es cierto, se señala, que el nuevo secretario de Culto, Santiago de Estrada, y el designado embajador ante la Santa Sede, Rogelio Pfirter, allegados a Bergoglio, pueden ayudar. Pero subrayan que Macri debe privilegiar la relación personal.

Por lo demás, ya se habla de una posible visita de Macri a Francisco, quizá de ida o de vuelta de su viaje a Suiza cuando viaje en enero para participar del foro económico en Davos. Pero esto es una especulación prematura. Lo que es claro en la Iglesia es que, finalmente, comenzó la relación entre el Presidente y el Papa.

Fuente: Clarin