El aumento en torno del 5% que aplicó YPF a todos sus combustibles -y que descongeló los precios tras más de cuatro meses sin cambios- obligó a sus competidoras a reajustar sus estrategias comerciales. Así, mientras Petrobras dejó que varias de sus estaciones de servicio copiaran la movida de la principal petrolera del país, Esso y Shell aguardan que sea el propio Gobierno el que oficialice el permiso para saltear la prohibición de aumentar que había impuesto el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a mediados de agosto.

Pero los precios no son el único frente que preocupa a las petroleras. Cada día que pasa sin una solución al conflicto sindical en el Sur las obliga a consumir sus stocks para no parar las refinadoras. El ajuste en los niveles de producción de naftas y gasoil -tomado como medida preventiva para evitar la parada de las plantas- podría derivar en los próximos días en una agudización de los faltantes que se vienen registrando en las estaciones de servicio.

Ayer, una parte importante de las estaciones que operan con la marca Petrobras -las que no integran la red propia de la petrolera- aplicaron aumentos en sus combustibles. En la Capital Federal, la nafta súper pasó a costar $ 3,979 (4,7% de aumento); la premium, $ 4,799 (5,5%); el gasoil, $ 3,509 (3,2%), y el gasoil premium, $ 4,447 (6%). Luego de las subas de YPF, la compañía brasileña había quedado como las más barata del mercado y corría el riesgo de recibir un incremento en la demanda de sus combustibles muy superior a su capacidad de producción.

Shell y Esso, en tanto, decidieron postergar los aumentos hasta que el Gobierno derogue formalmente la resolución 295, que Moreno dictó sobre la base de la ley de abastecimiento. «Sigue vigente; cada uno puede hacer su interpretación. Y nosotros entendemos que como esa medida tiene validez no vamos a subir los precios», dijo el director de Asuntos Públicos de Esso, Tomás Hess. Voceros de Shell -la única que cuestionó la resolución 295 en Tribunales- indicaron que esa compañía «siempre cumple con las regulaciones vigentes y cuando considera que las mismas son contrarias a derecho recurre a la Justicia para que las interprete o resuelva». A la vez, descartaron que vayan a aplicar aumentos sólo con una autorización no escrita por parte del gobierno nacional.

Es que en todo el sector se da por descontado que YPF contó con algún tipo de guiño oficial para haber tomado anteayer esta medida. Entre los indicios, se mencionan: que su CEO, Sebastián Eskenazi, se mostró junto con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, el mismo día de los aumentos; que De Vido no envió a Télam declaraciones de desmentida o de cuestionamiento a las subas, y que ayer, después de tres meses, la Secretaría de Energía volvió a publicar los precios de referencia para los biocombustibles.

Cruce entre secretarías
Casualmente, el aumento del precio de los biocombustibles había sido la razón esgrimida por YPF para descongelar sus precios. La legislación obliga a las petroleras a cortar el gasoil con 7% de biodiésel y las naftas con 5% de bioetanol. Hasta ayer, la Secretaría de Energía, que comanda Daniel Cameron, sólo había publicado los precios de referencia hasta septiembre (que eran iguales o menores a los de agosto, mes en que Moreno congeló los precios). Pero ayer en el sitio web de Energía aparecieron de repente los precios para octubre, noviembre y diciembre. Y con aumentos.

Voceros del Ministerio de Planificación negaron que esa publicación viole la resolución 295. Sin embargo, aquella medida obligaba a retrotraer a los valores vigentes al 31 de julio los precios de todos los combustibles líquidos (como el biocombustible) en «cada uno de los integrantes de la cadena de comercialización, intermediación, distribución y/o producción».

«El precio del biodiésel que publicaron sigue la referencia a la cotización del aceite de soja en el mercado internacional -explicó el consultor Daniel Montamat-. El precio del biodiésel para mezcla es muy superior al del gasoil, incluso al del gasoil importado, y eso les genera un mayor costo en la mezcla a las empresas.»

En tanto, sigue sin resolución el conflicto que llevan adelante los empleados jerárquicos de la empresa YPF. El secretario de Hidrocarburos y presidente de Petrominera Chubut, Luis Tarrío, no descartó ayer que la toma que mantienen los trabajadores en Terminales Marítimas Patagónicas (Termap) provoque que «Pan American Energy [PAE] deba parar su producción en estos días» en la cuenca del golfo San Jorge. Dijo que «es posible» que el conflicto derive en la paralización del yacimiento Cerro Dragón, el más productivo del país, con 16.000 metros cúbicos diarios de crudo.

Fuentes de PAE -una de las principales proveedoras de crudo de Esso y Shell- indicaron que «la producción está afectada para todas las productoras». La compañía -controlada por el grupo Bulgheroni y una empresa china- es la principal productora de Chubut, mientras que YPF es la principal productora de Santa Cruz. «Nosotros estamos en producción todavía, mantenemos la producción y tenemos la previsión de seguir haciéndolo», agregaron.

Aunque el conflicto está centrado en YPF, Tarrío expresó su preocupación por la situación que atraviesan otras operadoras. «La capacidad de los tanques intermedios de almacenamiento se va colmando; entonces la situación se va poniendo difícil para el resto también», dijo.

Fuente: lanacion

Por Marta

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