La famosa cantante de tangos Ada Falcón, una de las voces más emblemáticas de las décadas del 20 y 30, falleció hace 10 años en Córdoba, donde se recluyó en 1942 tras abandonar sorpresivamente su carrera, pese a que vivía un gran momento profesional.

Dueña de una exquisita voz y una belleza envolvente, Falcón era conocida como «la emperatriz del tango» o «la joyita argentina», pero decidió alejarse de la vida artística tras ponerle punto final a la relación sentimental que mantuvo con Francisco Canaro, con quien trabajó durante una década.

Fue amiga y compañera artística de Carlos Gardel y Enrique Santos Discépolo, y según cuentan, su irresistible mirada fue la que inspiró a Canaro a componer el vals «Yo no sé qué me han hecho tus ojos», que ella hizo célebre.

Un halo de misterio rodeó la vida de Aída Elsa Ada Falcone -su verdadero nombre-, quien nació el 17 de agosto de 1905 y murió a los 96 años luego de seis décadas de ostracismo.

Tras haber dejado 217 grabaciones, En 1942 y en pleno apogeo profesional, Falcón viajó a la localidad serrana de Salsipuedes, Córdoba, acompañada por su madre, para aislarse en un convento tras descubrir que su pareja le había sido infiel con su hermana Adhelma, según cuenta la leyenda.

Debutó en la pantalla grande a los 14 años en las película muda «El festín de los caranchos», y luego se desempeñó en «Tu cuna fue un conventillo» y en «Idolos de la radio», un film producido en 1934, realizado por Eduardo Morera (quien también dirigió a Carlos Gardel en el cine) y cuyo argumento narra, curiosamente, la historia de una cantante que se niega a cantar.

Como Mercedes Simone, Libertad Lamarque, Tita Merello y Tania, Falcone se erigió en una de las voces femeninas de tango más importantes de su época, cuya discografía se comprende entre el 15 de julio de 1925 y el 28 de septiembre de 1938.

Tenía un registro que iba de mezzosoprano a soprano en las notas altas, y dio sus primeros pasos en el canto a los cinco años y a los 11 años ingresó al teatro Apolo donde cantó pequeñas piezas.

En 1925 y escoltada por Osvaldo Fresedo, registró tangos bajo el sello RCA Víctor, y en 1929 retornó de la mano de Canaro -compositor, violinista, director de orquesta y empresario-, junto a quien grabó más de 180 discos y vivió una apasionada historia que no tuvo un final feliz.

Sus ojos se cerraron un 4 de enero de 2002 como consecuencia de un paro cardíaco, y sus restos fueron trasladados a Buenos Aires e inhumados en el Panteón de compositores del cementerio de la Chacarita, a escasos metros de donde descansan los restos de Francisco Canaro.

En 2003 y un año de su muerte, se estrenó en las salas locales «Yo no sé que me han hecho tus ojos», un largometraje documental dirigido por el crítico de cine Sergio Wolf y codirigido por Lorena Muñoz.

Su enigmática historia también llegó a la televisión cuando el 22 de septiembre de 2010 se estrenó el capítulo «Te quiero», en el marco del ciclo «Lo que el tiempo nos dejó» (Telefé), donde fue interpretada por Julieta Díaz.

Télam

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