La campaña de la presidenta de Brasil y candidata a la reelección, Dilma Rousseff, tomó fuerza al difundir una propaganda donde se afirma que si Marina Silva llega a la Presidencia puede acabar como el ex mandatario Fernando Collor de Melo y otros «salvadores de la patria» que renunciaron, luego del debate televisivo donde el lunes la jefa de Estado y la ecologista mantuvieron fuertes cruces.

«Dos veces en su historia Brasil eligió salvadores de la patria, jefes del partido de ‘yo solo'», dijo un locutor en el espacio de propaganda de Rousseff por el Partido de los Trabajadores (PT) en la televisión. Con imágenes de los presidentes Janio Quadros, que renunció en 1961, tras lo cual se abrió una crisis que desembocó en el golpe de Estado de 1964, y Collor de Mello, que renunció en 1992 en medio de un escándalo de corrupción, el espacio criticó a Silva por defender la idea de gobernar sin apoyarse en los partidos políticos.

«Sabemos cómo eso acabó. Soñar es bueno, pero en una elección se deben poner los pies en el suelo y volver a la realidad», añadió el locutor.

Tanto Quadros como Collor llegaron al poder con un discurso en contra de lo que tildaban, como hace Silva, de «vieja política» y opuesto a los partidos tradicionales.

Rousseff, que según las últimas encuestas sería derrotada por Silva en una segunda vuelta, dijo ayer en el segundo debate que sostuvo con los otros seis candidatos a las elecciones del 5 de octubre que «sin apoyo en el Congreso, no es posible asegurar un Gobierno estable, un Gobierno sin crisis institucionales».

Rousseff y Silva polarizaron con fuertes cruces en los que la jefa de Estado acusó a la ambientalista de prometer generalidades y no tener capacidad para mantener la gobernabilidad del país.

El debate fue televisado por la cadena de TV SBT, y organizado también por el diario Folha de S.Paulo, el portal UOL y la radio Jovem Pan, en una mecánica en la que los postulantes debieron responder preguntas de periodistas, como una dirigida a Silva sobre por qué no divulgaba los nombres de las empresas que la contratan para dar conferencias por las que ganó algo menos de un millón de dólares desde 2010.

«Eso depende de las empresas que me contrataron», respondió Marina, lo que llevó a Dilma a comentar que «la transparencia es importante en la democracia».

Silva reiteró que el actual gobierno brasileño no reconoce sus errores y que por eso no puede enfrentarlos ni resolverlos.

Las candidatas, que dejaron en un segundo plano a su rival socialdemócrata, Aécio Neves, también polemizaron sobre asuntos de energía, reseñó el portal Brasil247.

Rousseff le preguntó por qué despreciaba las riquezas petroleras de Brasil «envidiadas en el mundo» y recordó que en el programa de gobierno de Silva, de 242 páginas, «hay apenas una línea sobre el pre-sal», en relación a los inmensos recursos petroleros hallados por Brasil en la década pasada.

La presidenta también sugirió que Silva tendría problemas de gobernabilidad en caso de llegar a la Presidencia. «Sin apoyo en el Congreso Nacional no es posible asegurar un gobierno estable», dijo.

«La estabilidad económica fue una conquista de la sociedad brasileña descuidada por la presidenta Dilma, y no hay responsabilidad fiscal como debería. Si vuelve la inflación no habrá cómo tratar los temas de educación, salud, movilidad urbana y seguridad pública», retrucó Silva.

Silva fue nombrada candidata del Partido Socialista Brasileño (PSB) hace sólo 20 días, tras la muerte en un accidente aéreo del líder socialista, Eduardo Campos. Desde entonces, todos los sondeos sostienen que ninguno de los candidatos superará el 50 % de los votos en la primera vuelta y será necesaria una segunda, el día 26 de ese mismo mes.

Rousseff también reforzó su crítica a Silva en un acto realizado hoy en Sao Bernardo, cinturón industrial de San Pablo, en el que fue acompañada por Lula da Silva.

La presidenta atacó en ese acto la propuesta de Silva de limitar la acción de la banca estatal en la financiación a la industria y otras áreas productivas porque puede llevar al desempleo.

«Estoy muy preocupada con el programa de la candidata Marina, porque hará polvo la política industrial al quitarle poder a los bancos públicos para auxiliar a la industria y la agricultura», declaró.

«Quería decir eso, porque preocupa mucho que le quieran restar poder al BNDES», agregó en alusión al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, la principal entidad estatal de fomento.

Rousseff dijo que limitar la acción de la banca pública tendrá un fuerte impacto sobre el desempleo, que se sitúa en torno al 5,5 %. Sostuvo que su propuesta, «por el contrario, es continuar con la generación de empleos, que es fundamental para el país».

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