Rodríguez Larreta: temores por el balotaje y la posibilidad de transformarse en el nuevo líder de la oposición

El Jefe de Gobierno porteño se tomará 10 días para analizar el resultado de las PASO y definir cómo hacer equilibrio entre el apoyo a Macri y Vidal y la campaña en la Ciudad

Por Patricio Tesei
ptesei@infobae.com

Horacio Rodríguez Larreta quiere ser presidente. Es una ambición política que conocen todos y cada uno de los dirigentes del PRO. Hasta hace unos días, ese deseo era alimentado por la potencial triple reelección de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y la suya en la Ciudad de Buenos Aires, un trampolín porteño para llegar al sillón de Balcarce 50. Pero la debacle política y económica en la que parece haber caído el Gobierno luego de las PASO cambió todos los escenarios.
los integrantes de la mesa chica del jefe de Gobierno comenzaron a analizar con preocupación y temor la posibilidad de enfrentar en un balotaje al candidato kirchnerista Matías Lammens, sobre todo por el efecto cascada que puede tener la tendencia nacional en los comicios porteños. Este fue uno de los temas que se discutió la noche del lunes en una cena entre Macri, Vidal, Larreta, Marcos Peña, Miguel Ángel Pichetto y Rogelio Frigerio.

La orden para evitar un papelón en la Ciudad fue clara: “Hay que blindar a Horacio”. Ese blindaje se traduce en una campaña municipalizada, con menor participación de Macri, y con el foco puesto en destacar las obras que se hicieron para retener los votos de las PASO y recuperar, por ejemplo, las comunas 8 y 4 de la zona sur de la ciudad, en las cuales se impuso el kirchnerismo.

“Fue un golpe. Vamos a seguir dando apoyo a las estrategias de Nación y de Provincia en todo lo que esté a nuestro alcance, pero es cierto que tenemos la responsabilidad de gobernar y tenemos una elección por delante. Vamos a seguir enfocándonos, fue una muy buena elección. Ahora hay que llegar a octubre y hacer una mejor elección”, reconoció un importante funcionario porteño ante la consulta de Infobae.

Durante los próximos 10 días, Larreta tiene previsto reunirse con su equipo para analizar de manera cuantitativa y cualitativa el resultado de las Primarias. Luego se retomará la campaña. “En la Ciudad tenes que redoblar esfuerzo y escuchar mucho. Creemos que podemos llegar a ganar en primera. Sin embargo, estamos preparados para un balotaje porque nunca nadie ganó en primera vuelta”, reflexionó un legislador porteño ante este medio. Otro parlamentario agregó: “Hay que enfocarse en la gestión, que tiene alta valoración. Y analizar los números para ajustar la campaña”.

Desde el oficialismo analizan que será clave el debate entre Lammens y Larreta, que todavía no tiene fecha pero que es obligatorio. El presidente de San Lorenzo, por su lado, seguirá con la campaña “ciudadana” y “de cercanía” que realizó para las PASO y advierte que todavía puede crecer de cara a octubre de dos maneras: captando un porcentaje del porteño que votó en blanco y asociando a Larreta con Macri.

En este marco, el mandatario porteño encabezó ayer su primera actividad post PASO junto a Diego Santilli y el diputado nacional Martín Lousteau. Recorrieron la obra de la oficina de atención de la futura Comisaría Comunal 1: “Cada comuna va a tener una Comisaría Comunal donde centralizamos todo, la operación de investigación, la operación de alcaldías”, señaló.

La Matanza porteña

Más allá de la reacción oficial de Macri y de Vidal ante el resultado de las PASO -buscaron instalar la idea de que la verdadera elección es la general de octubre- tanto funcionarios como dirigentes, por lo bajo, reconocen que es “casi imposible” dar vuelta la diferencia de 15 puntos con Alberto Fernández a nivel nacional y de 17 puntos con Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires.

“Creo que el gobierno debería retomar la iniciativa política, saliendo de la campaña y poniéndose a gobernar con decisiones que ayuden a mitigar los efectos de la crisis. El problema es que la devaluación de ayer y la inestabilidad van a complicar la situación”, advirtió un radical de mucho peso en el interior del país.

Otro dirigente de la UCR, consultado por Infobae, detalló: “Hay shock por lo que pasó. Nadie se lo imaginaba y a nadie le gustó la conferencia de prensa de Macri y de Pichetto echándole nafta al fuego. Nosotros queremos pelear las elecciones no porque haya probabilidades técnicas de llegar al balotaje, sino porque están juego las bancas de diputados y senadores y se necesita por lo mínimo hacer la elección que Macri hizo en la PASO”.

Frente a este panorama, las posibles derrotas de Macri y Vidal, que se suma a la eventual derrota del candidato radical mendocino Rodolfo Suárez -quien busca suceder a Alfredo Cornejo- un triunfo de Larreta lo posicionaría como uno de los referentes de la oposición desde el 10 de diciembre de 2019 y a la ciudad de Buenos Aires como el nuevo reducto para acobijar a los heridos de la Nación y de la Provincia. Algo como lo que sucedió con La Matanza en el 2015.

Pero para esta ambición, un poco más terrenal que los sueños presidenciales, es necesario que el Gobierno contenga la escalada del dólar y calme a los mercados. Pero por sobre todo debe recuperar parte de la confianza de una parte de la clase media. Tal vez sea demasiado tarde. Si antes de las PASO el temor de Horacio Rodríguez Larreta era Macri, ahora es Macri, Lammens, la economía y el efecto cascada.