Los habitantes de Rio de Janeiro se mantenían expectantes este viernes ante nuevas acciones policiales contra traficantes de drogas en ‘favelas’, tras la reconquista de una de las más peligrosas y unos enfrentamientos que dejaron 30 muertos en la ciudad que albergará los los Juegos Olímpicos de 2016.

La recuperada Vila Cruzeiro, que junto a su vecina Morro do Alemao integran el llamado Complexo do Alemao que reúne varias de las ‘favelas’ más peligrosas de la ciudad, pasó una noche tranquila tras la invasión que realizó la policía el jueves.

Este viernes los efectivos formaban un cerco de ‘contención’ en torno a esas dos favelas y hasta el momento no hay acciones de choque en curso, explicó a AFP un portavoz de la Policía Militar que pidió no ser identificado.

El «Ejército hará un cerco. El apoyo táctico es para evitar que aquellos ciudadanos (por los traficantes) se escapen» del lugar, explicó Roberto Sa, subsecretario de Inteligencia del Estado de Rio de Janeiro, en conferencia de prensa.

«Ellos no huyeron, están dentro del Complexo do Alemao. No fue una fuga sino desplazamiento de un territorio a otro», señaló en referencia a los cientos de jóvenes que salieron despavoridos portando armas y mochilas ante el avance policial en Vila Cruzeiro el jueves, y pasaron hacia la ‘favela’ vecina.

«Hoy nuestro foco es Vila Cruzeiro, pero no está descartada una incursión (…) para una operación puntual» en otro punto de la ciudad, advirtió Sa.

El funcionario dio cuenta de que el ingreso al peligrosísimo Morro do Alemao no será realizado ahora.

«Ingresar al Alemao será un motivo de estrategia», y por el momento no está previsto, insistió.

En la zona, algunos comercios volvieron a abrir sus puertas el viernes, pero el miedo era evidente entre los vecinos.

«Estoy aterrada. Abrí (el comercio) porque tengo que pagar el alquiler y las cuentas, pero tal vez en 10 minutos tenga que cerrar», dijo a AFP Mariza, de 44 años, dueña de una juguetería próxima a las dos favelas, que señaló que de todos modos las ventas son escasas porque muchos vecinos no salen de sus hogares.

En la noche, nueve vehículos más fueron incendiados según informaciones de la privada TV Globo, llevando a unos 80 el total quemado desde el inicio de los choques entre traficantes y policías en la noche del domingo.

En las calles de la turística zona sur de la ciudad y el centro carioca era evidente una menor circulación de transeúntes y vehículos en las primeras horas de la mañana.

Las autoridades han cerrado filas en respaldo a las acciones policiales.

«Todo lo que necesiten y todo lo que podamos hacer por Rio nosotros lo haremos», garantizó el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, desde Guyana, donde participará este viernes de una cumbre presidencial de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).

La mandataria electa, Dilma Rousseff, elogió las «medidas enérgicas en el enfrentamiento al crimen organizado» en Rio, e informó que continuará prestando apoyo al Estado de Rio de Janeiro para combatir la violencia cuando asuma el poder el primero de enero.

Además, el ministro de Defensa, Nelson Jobim que debe viajar a Rio este viernes, autorizó el envío de diez blindados, dos helicópteros, y 800 efectivos del Ejército que se sumarán a los 17.500 agentes que patrullan las calles.

La espectacularidad del operativo del jueves, sin precedentes en Rio de Janeiro, con ingreso de tanquetas y militares pintados para la guerra, despertó además claras muestras de apoyo entre la población.

Los testimonios, en general anónimos, a los medios de comunicación brasileños, dan cuenta de la satisfacción de los cariocas con la estrategia de las autoridades de recuperar el territorio en manos del tráfico de drogas, que es el origen principal de la violencia endémica que golpea a la ciudad.

Los enfrentamientos en los cuales las autoridades intentan ganarle el territorio perdido a los delincuentes, dejan un saldo parcial de 30 muertos en la ciudad que será subsede del Mundial 2014 y que albergará los Juegos Olímpicos de 2016.

Para algunos especialistas, la ofensiva policial poco tiene que ver con esos dos eventos, aunque la seguridad sea uno de los principales desafíos de Rio para esas justas.

«Más que de Copa y Olimpíadas estamos hablando de proteger la sociedad de crímenes», resumió Paulo Storani, ex capitán del Bope, la temida fuerza de choque de la Policía Militar.

Fuente: AFP

Por Leo

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