Manifestantes a favor y en contra del Gobierno avanzan por las calles de la capital de Ecuador y podrían confluir en un mismo punto. El presidente se sumó a la marcha oficialista

Crédito foto: Reuters

Dos mil integrantes de la comunidad arutan, vestidos con sus trajes tradicionales, y otros aborígenes de la Confederación Nacional de Indígenas del Ecuador (Conaire) avanzan hacia el parque El Arbolito, en Quito, donde se dieron cita simpatizantes del mandatario Rafael Correa.

La marcha llegará a ese punto pasado el mediodía local a la espera de que la movilización oficialista haya abandonado el lugar, con el objetivo de evitar incidentes. Mientras avanzan, reciben el aplauso de los habitantes del sur de la capital y gritan críticas en contra de Correa. «Señor presidente, ¿qué es lo que ha pasado que cuatro pelagatos lo tienen asustado?», «No somos cuatro, no somos cien, ¿lo ve economista? Aprende a contar bien» son algunas de las consignas de los indígenas que se oponen a un proyecto minero por considerar que contaminaría fuentes acuíferas.

En El Arbolito, cientos de simpatizantes del Gobierno recibieron la visita de Correa, quien se sumó a la movilización en repudio a la marcha opositora. El lugar debía ser desalojado a las 11, hora local, pero el arribo del mandatario postergó la salida del parque.

Antes de dirigirse a ese sitio, el jefe de Estado habló en la radio estatal y calificó a la marcha de los indígenas como «un fracaso» y dijo que fueron «manipulados por la partidocracia, la prensa corrupta, los garroteros del Movimiento Popular Democrático y los golpistas del 30-S, entre otros interesados en desestabilizar».

«Ya nadie les hace caso», señaló, y aseguró que hay intereses electorales detrás de la manifestación. Añadió que en el mensaje que iba a dar ante sus seguidores iba a invocar a la paz aunque con «firmeza».

Fuente: Elcomercio.com – Eluniverso.com – Infobae

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