El presidente de Francia, Francois Hollande, deberá recortar 43.000 millones de euros en gastos en el bienio 2012-2013 para cumplir con metas de déficit, dictaminó una auditoría oficial, en un difícil comienzo para un mandatario que llegó al poder repudiando los ajustes adoptados en Europa por la crisis.

La Corte de Cuentas, una jurisdicción financiera encargada de controlar las cuentas públicas, afirmó que a fines de 2012 faltarán entre 6.000 y 10.000 millones de euros para cumplir el objetivo de reducir el déficit, mientras que en 2013 el ajuste necesario debería situarse en 33.000 millones de euros.

Los hallazgos de la auditoría para este año y el próximo, aunque coinciden con los pronósticos de las consultoras y economistas, son políticamente sombríos para el socialista Hollande, que hizo campaña como abanderado y vocero de los sectores europeos opuestos a la receta única del ajuste para contener la crisis del euro.

«El ajuste ya no puede ser más inevitable», gritó Hollande en su discurso de victoria tras las elecciones del 6 de mayo.

Para que el Estado obtenga recursos suplementarios, el organismo aconsejó, entre otros puntos, un alza temporaria del IVA y un incremento de impuestos a los más ricos y las grandes empresas.

De todos modos, la Corte, incluso de adoptarse estas medidas, puso en duda que la recaudación pueda llegar a lo necesario o a lo exigido por el pacto fiscal firmado en marzo pasado por la eurozona para reforzar la disciplina presupuestaria y avanzar en la contención de la crisis europea iniciada en 2009.

Sin embargo, en busca de bajar el tono al lacónico informe, la oficina del primer ministro, Jean-Marc Ayrault, emitió un comunicado que confundió más de lo que aclaró, al asegurar que la citada auditoría «confirma el análisis realizado durante la campaña presidencial y valida las medidas y orientaciones que el gobierno se apresta a presentar al Parlamento».

«El gasto público será puesto bajo control», agregó.

Esta delicada situación económica de las finanzas públicas galas podría obligar a Hollande, que pretende equilibrar las cuentas para el final de su mandato en 2017, a tomar medidas impopulares, como el aumento del IVA (actualmente es de 19,6%), algo que se había comprometido a no hacer durante su campaña presidencial.

Sea cual sea el equilibrio que escogerá el gobierno socialista, el principal escollo presupuestario “se encuentra en la masa salarial, que constituye el 70% de los gastos de funcionamiento de la administración pública”, previno el informe.

La Corte de Cuentas reconoció que la reducción del déficit conllevará riesgos sobre la actividad económica, pero subrayó la necesidad de medidas para reducir el endeudamiento público, que se encuentra en un 90% del PBI.

Francia podría franquear este año la barrera del 100% de deuda pública, algo que podría hacer aumentar notablemente los intereses que el país paga para captar dinero en los mercados financieros.

“Francia deberá meterse a dieta en 2013”, tituló en su edición web el semanario político Le Point, mientras que el diario Le Figaro sostuvo que “lo esencial del rigor está por venir”.

2013 promete ser un año por demás complicado para Francia si Hollande pretende cumplir en 2017 su objetivo de déficit cero, algo que Francia no logra desde 1974 y a lo que el país galo se comprometió ante los otros 16 integrantes de la eurozona.

“El año próximo la ecuación presupuestaria a resolver será más difícil de lo previsto”, alertó el informe, que acusó al anterior gobierno del presidente conservador Nicolas Sarkozy de haber minimizado la debilidad económica de Francia en el año previo a las elecciones presidenciales que perdió con Hollande.

El informe señaló como ejemplo el “desmesurado optimismo” al fijar en 1,75 el porcentaje de crecimiento anual francés, que este año fue revisado dos veces a la baja y ahora se coloca en 1%.

En su comunicado, la oficina del premier Ayrault dijo que las medidas que se apresta a anunciar su gobierno en los próximos días «serán medidas de justicia fiscal», al tiempo que también acusó de los desbarajustes en las cuentas públicas a Sarkozy.

«Los contribuyentes más acomodados y las grandes empresas participaran más activamente del esfuerzo colectivo. Las clases populares y las clases medias serán preservadas”, prometió el comunicado.

«La situación de las finanzas publicas que dejó el gobierno anterior hace necesario una acción determinada de enderezamiento», sostuvo asimismo el comunicado, que lamentó que entre 2007 y 2011 «la deuda pública francesa aumentó en 600.000 millones de euros».

No obstante, para la ex ministra de presupuesto del gobierno de Sarkozy, Valérie Pécresse, el informe de la Corte de Cuentas «realza la satisfactoria labor de Nicolas Sarkozy» y es «una advertencia seria para Hollande que anunció nuevos gastos por 20.000 millones, lo que da una ecuación insoluble», consideró en declaraciones a la radio France Inter.

Télam

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