El presidente boliviano, Evo Morales, afirmó hoy que en su país «casi no hay oposición; el mejor opositor que tengo son algunos medios de comunicación» y el pueblo sabe, dijo, que el fracaso de su gobierno sería el retorno del «neoliberalismo y el militarismo».
«`Evo, siga adelante, estamos aquí para apoyarlo`, me dijeron en la (fiesta de la) Alasita, me sorprendió el cariño del pueblo. Eso pasa en todo el país», dijo el mandatario en una entrevista con el periodista Víctor Hugo Morales, en respuesta a si habrá una rápida reconciliación con la sociedad, que enfrentó el fuerte aumento de los combustibles a fin de año e hizo que el gobierno anulara esa medida.
Según el mandatario, «el pueblo me dio la razón (sobre la eliminación de subsidios a las naftas), pero dijo que no estaba preparado para enfrentar la liberación de los combustibles».
Agregó haber aprendido que «es tan importante escuchar al pueblo. Lo dije (al asumir) en el 2006: mandaré obedeciendo al pueblo. Hice eso» al anular esos aumentos.
«Hay un gran sentimiento (por el gobierno) en el movimiento campesino, pueblos originarios y organizaciones sociales. ¿Si este proceso fracasa qué viene?: de nuevo el liberalismo, el militarismo, el neoliberalismo. Eso, sobre todo, es lo que garantiza este proceso», afirmó Morales en la entrevista televisiva.
El jefe de Estado historió luego los intentos de sacarlo del poder, «en 2008 intentaron con un referendo, saqué el 67 por ciento (de los votos). Ahora los medios dicen `hay que desgastar al indio`, y como no se puede fácilmente, `hay que desgastar a (el vicepresidente) Alvaro (García Linera). `Hay que enfrentarlos a los dos`»
Recordó que luego del revocatorio de agosto de 2008, en septiembre vino «el intento de golpe de Estado. Fracasaron. Ahí salieron los países de Sudamérica. La reunión de emergencia de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) en Chile, con la compañera (presidenta Michelle) Bachelet».
«Después vino la gran marcha del pueblo para garantizar la nueva Constitución (referendo de febrero de 2009). Ahí quedó todo definido. Después sólo quedaron algunos grupos de personas, separatistas», dijo Morales.
«Algunos grupos de extranjeros, croatas, algunos bolivianos, algunos empresarios, que lamentablemente ahora escaparon de Bolivia», señaló, en alusión al intento del grupo paramilitar cuyo jefe, el croata boliviano Eduardo Rózsa Flores fue abatido en Santa Cruz en abril del 2009.
El mandatario boliviano dijo tener «mucho respeto y admiración por el presidente (Néstor) Kirchner. (Porque me decía) `Evo aguante. Eso es parte de la política. Hay que aclarar tergiversaciones, algunas mentiras de opositores o medios de comunicación`».
Aseguró luego que durante la última campaña para las elecciones presidenciales de diciembre de 2009, que volvió a ganar para su segundo mandato, «jóvenes de clase media y alta se sumaron a este proceso. Decían `no me gusta la cara del presidente, pero me gusta su política, por eso me sumo`».
A juicio de Morales, Estados Unidos «nunca tuvo una política de lucha contra el narcotráfico. Sólo (la plantea) con fines geopolíticos: el control a los países».
«Cuando de verdad luchamos contra el narcotráfico y pedimos ayuda a la comunidad internacional, reducen su colaboración, que no debe ser entendida como cooperación, sino como corresponsabilidad, porque el origen de la cocaína está en Estados Unidos», afirmó.
Consultado por la solidez del proceso de cambio que vive Bolivia y la región, el presidente respondió que habrá intentos desestabilizadores, «pero yo siento que la rebelión por la dignidad en América latina es muy fuerte».
Reconoció luego haber tenido inicialmente «una gran confianza» en el presidente estadounidense Barack Obama, pero, agregó, «ahora no puedo entender como un discriminado puede discriminar a otro discriminado», en alusión a la actitud que tiene la Casa Blanca hacia el gobierno boliviano.
Morales anunció que a la próxima reunión de la Unasur piensa llevar el tema de «la necesidad de ampliar la frontera agrícola» para superar la actual crisis alimentaria mundial, «pero con defensa de la madre tierra».
Finalmente se declaró «optimista» y con «esperanza» en las gestiones que su gobierno realiza con el de Chile para que Bolivia recupere «una salida soberana al mar».

Fuente: Télam

Por Marta

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