Más «fuego amigo».El escritor cuestionó la decisión de imponer la fórmula Scioli-Zannini sin pasar por una interna.

El escritor Mempo Giardinelli, a quien muchos osan identificar como un «intelectual K», salió a quejarse hoy, cuatro días después de la primera vuelta electoral y cuatro meses después de que se formalizara la fórmula Scioli-Zannini, del «dedazo» de Cristina Fernández de Kirchner que, al designar a la dupla, eliminó la posibilidad de que otro candidato del FPV compitiera en las PASO de agosto.

«Si en la segunda vuelta se gana, habrá que redoblar las alertas ante propios y ajenos, y ser mucho más exigentes en la militancia. Y si se pierde, retomar las grandes, mejores banderas de estos años y no aceptar dedazos nunca más y horizontalizar de una vez la práctica democrática» dice Giardinelli en su columna publicada en el diarioPágina 12, titulada «Lo que hay y lo que viene».

Giardinelli se atreve a interpretar el pensamiento de la líder, diciendo que Cristina impuso a un candidato «que ni a ella le gustó jamás».

«En opinión de esta columna», dice Giardinelli,  el FPV «tendrá querevisar profunda y sinceramente todo lo que hizo mal. Que no fue poco y que ya algunos amargos, agoreros, solitarios con pretensiones de iluminados y críticos permanentes –como se nos suele bautizar– lo hemos venido señalando.»

Es cierto esto: Giardinelli ya había avisado que Scioli no le gustaba nada pero, alineado con la decisión que había adoptado La Líder, se disponía a votar «con la nariz tapada» a Scioli. Es una subordinación similar a la que expresó el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, quien una semana atrás dijo que «votaría con el corazón desgarrado» al candidato Scioli.

En cualquier caso, el de Giardinelli es un gesto de pseudo rebelión que aparece después, y no antes, del fatídico domingo 25 de octubre. El verticalismo se rompió con el diario del lunes. No tuvo coraje para hacerlo con el diario del sábado.

Fuente: Clarin