¿Hay posibilidades de cambio en la agenda bilateral entre USA y la Argentina después de las elecciones? Se trata de una relación que en los últimos años ha ganado mucha tensión, y en la cual la disyuntiva parece ser «seguir mal», en el caso de que Barack Obama resulte reelecto, o «seguir peor», si gana Mitt Romney.

«Las relaciones con USA fueron muy buenas durante los primeros ocho años del kirchnerismo, pero se enfriaron en los últimos dos», destaca Julio Burdman, director de la consultora ‘Analytica’.

Observa que, a pesar de que Néstor Kirchner mantenía cierta retórica anti-norteamericana, en los hechos no dejó de ser un aliado en la época de la administración Bush. Ello se vio reflejado en temas de seguridad internacional, algo que para USA había pasado a ser la prioridad de su política exterior.

«Argentina cooperaba con todas las políticas de USA en materia de antiterrorismo, lavado de dinero, seguridad nuclear, narcotráfico, y acusaba a Irán en los organismos internacionales de ser un agente de terrorismo internacional», dijo en declaraciones a ‘iProfesional’.

Pero señala que esa situación cambió cuando la Argentina, priorizando su alineamiento con Brasil, disminuyó su nivel de cooperación.

Lo cierto es que la relación durante la administración de Barack Obama ha sido mucho menos fluida de lo que se esperaba. De hecho, ha incluido episodios tensos, tales como la retención del avión militar que traía material de ayuda policial; el voto negativo de USA en los organismos multilaterales para el otorgamiento de créditos a la Argentina; la suma a las denuncias por trabas comerciales violatorias de acuerdos, entre otros.

El último eslabón en esa cadena de desencuentros ha sido el fallo de la justicia estadounidense que favorece la postura de los llamados «fondos buitre» y que podría poner en riesgo la estrategia argentina tras la renegociación de su deuda en default.

Y es ese tema el que más preocupa en estos momentos a la Casa Rosada y el que, en efecto, podría empeorar ante una victoria republicana. Ocurre que Mitt Romney tiene lazos personales con estos fondos, al punto que su esposa es una inversora de la administradora Elliot, precisamente la que consiguió el embargo de la fragata Libertad en Ghana.

Más allá de que la justicia estadounidense tiene un alto grado de independencia respecto del poder político, lo que los analistas argentinos creen es que un eventual gobierno republicano crearía un clima aun más hostil hacia la Argentina.

«Los republicanos tienen una tradición de ser más proclives a cumplir los pactos establecidos. Por lo tanto, seguramente se pondrán a favor de los fondos que no aceptaron la reestructuración de la deuda», señala el analista Darío Epstein, director de la firma Research for Traders. Y agrega que ello también se notaría en el plano comercial: «Se haría más fuerte la postura estadounidense en el apoyo a las denuncias contra la Argentina por sus medidas proteccionistas».

Claro que hay también analistas que consideran que, gane quien gane, hay una realidad que no podrá cambiar en el corto plazo: la Argentina está muy lejos de entrar en el radar de los temas que forman la agenda del gobierno estadounidense.

«Ellos hoy se preocupan más por otras naciones a las que consideran más relevantes, como es el caso de Brasil. La Argentina va a seguir fuera de la agenda geopolítica de los norteamericanos, indistintamente de cuál sea el partido en el poder», apunta el analista internacional Jorge Castro.

«Hay un prejuicio en el sentido de que los demócratas son más blandos, pero la realidad no lo demuestra. De hecho, la administración de Obama ha sido más dura que la de Bush en varios aspectos. Puede ser tanto o más estricto que Romney en cuanto a cerrar posiciones comerciales o en hacer denuncias contra la Argentina en la Organización Mundial del Comercio», agrega Marcelo Elizondo, ex director de la fundación Exportar y actual consultor privado.

Diego Guelar, ex embajador argentino en Washington, también relativiza el impacto de un eventual cambio de gobierno: «USA tiene continuidad en sus políticas. En alguna medida, Obama siguió varias líneas que se habían definido en la era Bush. Y lo mismo ocurrirá si gana Romney. Eso es, precisamente, lo que la define como nación desarrollada», afirma.

Fuente: Urgente24.com

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