Aseguran que son ejercicios meramente defensivos, pero los expertos temen represalias por parte de Corea del Norte. Es creciente la tensión en la península.
El Ejército surcoreano efectuó ayer los ejercicios aéreos y terrestres más importantes del año a pocos kilómetros de la frontera con Corea del Norte, y los expertos esperan como algo casi inevitable un nuevo ataque como réplica de Pyongyang.
Las maniobras, que según un portavoz estaban previstos sólo para ayer, tuvieron lugar justo un mes después de que el régimen comunista atacó con artillería la isla surcoreana de Yeonpyeong, en el primer bombardeo de Pyongyang contra una zona civil desde el final de la guerra de Corea en 1953.
Ayer, los ejercicios duraron poco menos de una hora, y tuvieron lugar en Pocheon, a unos 30 kilómetros al sur de la frontera. Corea del Sur, que inició el miércoles cuatro días de maniobras navales en el mar de Japón, asegura que las maniobras son puramente defensivas.
El miércoles, la Casa Blanca advirtió a Pyongyang contra toda reacción violenta, e insistió en que los ejercicios eran meramente defensivos. Estados Unidos tiene a unos 28.500 soldados en la mitad sur de la península.
En un comunicado con un tono menos agresivo que de costumbre, Pyongyang calificó ayer de “belicista” al Ejército surcoreano, que emprende “ejercicios fanáticos para invadir Corea del Norte”.
El lunes, Pyongyang renunció a reaccionar a las maniobras surcoreanas en Yeonpyeong, y por otro lado aceptó la visita de inspectores nucleares de la ONU, expulsados en 2009, según Bill Richardson, un ex alto diplomático estadounidense que visitó esta semana Pyongyang. Pese a estos signos, los analistas consideran casi inevitable una nueva agresión del Norte contra Corea del Sur, para confortar la sucesión en Pyongyang.
“La cuestión no es saber si habrá una nueva provocación, sino cuándo”, considera Peter Beck, analista del Consejo de Relaciones Exteriores, con sede en Washington. El experto añade que Pyongyang necesita este tipo de acciones para fortalecer la posición de Kim Jong-Un, hijo del dirigente actual Kim Jong-Il, escogido por éste para sucederlo al frente del país.
“El objetivo sería presentar a Jong-Un como un líder fuerte y sólido, y unir a la gente en torno al régimen alimentando el temor de una guerra”, añade Peter Beck. Kim Jong-Il obtuvo sus “credenciales” como siguiente dirigente de Corea del Norte fomentando el asesinato del presidente surcoreano cuando visitaba Birmania en 1983, que finalmente fracasó, y el atentado contra un avión de la compañía surcoreana Korean en 1987, en el que murieron 115 personas.
Según Andrei Lankov, profesor de la universidad Kookmin de Seúl, el Norte no golpeará “inmediatamente después de las maniobras surcoreanas, sino en el momento y el lugar que quiera”, escribe en el Financial Times. Varios analistas creen que Pekín pidió calma a Pyongyang hasta la visita del presidente chino, Hu Jintao, a Estados Unidos el 19 de enero, por lo que esperan ataques después de esa fecha.

Norcorea amenaza con “disuasión nuclear”

Corea del Norte está preparada para lanzar una guerra basada en la disuasión nuclear, afirmó ayer la agencia norcoreana KCNA, en medio de tensiones en la península. “Las fuerzas armadas revolucionarias se están preparando para una guerra sagrada de justicia al estilo coreano, basada en la disuasión nuclear por si es necesaria para enfrentar las acciones enemigas que deliberadamente llevan la situación al borde de la guerra”, advirtió la agencia.

Fuente: diariohoy

Por Marta

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