Es por denuncias contra el personal y las autoridades. Se revisarán 400 legajos de comisarios y el número de desplazados podría aumentar. Una de las comisarías investigadas es la 36, donde un hombre denunció que oficiales lo obligaron a comer excremento.

Luego de los desplazamientos de unos sesenta oficiales entre fines de 2010 y principios de año, esta semana comenzará un nuevo proceso de renovación en la Policía Federal que afectará a por lo menos diez titulares de comisarías.

Según el diario Ámbito Financiero, los cambios serán impulsados por la ministra de Seguridad, Nilda Garré, que de este modo prevé llevar a las comisarías de barrio la misma impronta que aplicó apenas asumió en la estructura de la fuerza.

Fuentes de esa cartera confirmaron que esta misma semana comenzará el proceso. De las 53 comisarías de la Capital Federal, al menos diez serán descabezadas a partir de denuncias contra su personal o sus autoridades que fueron registradas en el ministerio. Pero el número de desplazamientos podrá aumentar una vez que el jefe de la Federal, Enrique Capdevila, le remita a Garré el listado de policías en actividad procesados.

Como anticipó este diario, la ministra y su segunda, Cristina Caamaño, resolvieron pasar a disponibilidad a todos los efectivos de la fuerza que estén enjuiciados y que tuvieran un procesamiento en firme en su contra, o bien sospechados de haber cometido irregularidades graves.

Fue el caso del comisario mayor Raúl Timossi, ex jefe de Asuntos Internos, que fue pasado a disponibilidad junto con otros siete oficiales por las sospechas que pesan en su contra de haber torcido una denuncia por presunto desvío del pago de adicionales policiales.

Desde esta semana las novedades pasarán por las comisarías barriales. En Seguridad explicaron que los cambios serán más notorios para la población, que tiene más contacto con las autoridades de sus comisarías próximas. También en esa cartera dijeron que seguirán de cerca de los oficiales desplazados: es que en el Ejecutivo creen que la purga iniciada con la asunción de Garré tuvo que ver con la seguidilla de robos bancarios que le sucedió.

La ministra y Caamaño revisarán desde hoy cerca de 400 legajos de comisarios, subcomisarios y jefes de divisiones de la Policía Federal con esos mismos rangos. En Seguridad comentaron que cada fin de año suelen resolverse las promociones, y que en este caso el proceso se demoró por el acomodamiento obligado tras la creación del nuevo ministerio. Y que aprovecharán la circunstancia para quitar del medio a oficiales sospechados.

Una de las comisarías bajo la lupa es la 36: en enero se conoció la denuncia de un vecino del Barrio Fátima, de Villa Soldati, que dijo haber sido obligado a comer excrementos por agentes de esa dependencia.

Fuente: lapoliticaonline.com

Por Marta

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