Unas 40.000 personas que marcharon hoy en Oslo, en las inmediaciones del tribunal donde es juzgado Anders Behring Breivik, autor confeso de la matanza de 77 personas en julio pasado, corearon emocionados una canción infantil considerada «marxista» por el fanático ultraderechista.

La popular canción, titulada «Niños del Arco Iris», que defiende el multiculturalismo que tanto detesta Breivik, fue entonada bajo la lluvia por los miles de emocionados noruegos, que manifestaron de este modo su repulsa por los brutales crímenes cometidos el año pasado en la Isla de Utoya y la capital, Oslo.

«Nosotros somos los que ganaremos. Los noruegos enfrentaremos el terrorismo con música», subrayó el cantante Lillebjoern Nilsen, al frente de la manifestación a la que muchos de los asistentes acudieron con rosas.

La marcha, convocada en la red social Facebook, coincidió con el comienzo de las comparecencias de testigos ante el tribunal que investiga la responsabilidad del islamófobo en los crímenes cometidos el 22 de julio pasado, en que murieron 77 personas, la mayoría de ellos adolescentes.

Harald Foesker, quien se encontraba en el Ministerio de Justicia cuando explotó la bomba, relató su experiencia tras el estallido, a causa del cual murieron ocho personas.

«Escupí dientes», contó al referirse a lo que desde un primer momento comprendió que era «un ataque terrorista contra el edificio oficial».

«Pedí ayuda pero nadie me respondió», añadió Foesker en su comparecencia ante el tribunal, según informó la agencia de noticias Europa Press.

Como consecuencia del ataque, el testigo perdió el 80 por ciento de la visión y ha necesitado cirugía plástica facial. Sin embargo, se mostró orgulloso de vivir en un país que afronta con dignidad este tipo de tragedias.

Breivik, al describir fría y detalladamente los ataques la semana pasada, declaró que el objetivo era el gobernante Partido Laborista, al que acusa de traicionar al país por abrir sus fronteras a los inmigrantes musulmanes.

También aseguró que ser declarado demente sería lo peor que le pasaría porque una sentencia de ese tenor «deslegitimarían» sus puntos de vista.

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