En los últimos días en el Gobierno nacional comenzó a primar una posición: levantar el cierre a las exportaciones de carne antes de los 30 días sería una señal de debilidad política hacia el sector agropecuario que tendría un impacto negativo entre los votantes propios con vistas a las elecciones.

«No tiene sentido hacerlo anticipadamente si el mensaje que queremos enviar es que no vamos a tolerar más aumentos de precios», reconoció a LPO un funcionario con influencia en Balcarce 50 que se mostró de acuerdo con la medida desde un primer momento.

La resolución que oficializó el cierre de exportaciones de carne fue publicada en el Boletín Oficial el pasado 20 de mayo. Se hizo una semana después del anuncio del Presidente Alberto Fernández. Es decir, la medida rige hasta el próximo domingo 20 de junio (Día de la Bandera).

Los que no quieren levantar el cierre de exportaciones consideran que anticiparlo dos semanas no cambiaría demasiado el escenario en el sector y que hay que seguir negociando con los frigoríficos hasta lograr el objetivo de que vuelquen 13.000 toneladas por mes a «precios accesibles».

 

Sin embargo, hay otra línea interna en Casa Rosada que viene impulsando la apertura de las exportaciones de carne antes de la fecha publicada. En este sector, encabezado por el ministro Matías Kulfas, creen que el objetivo ya está cumplido y que no tiene sentido mantenerlas cerradas.

Alberto Fernández es, en definitiva, el que tiene la última palabra. En el campo esperan un gesto del Presidente luego de la reunión que mantuvo la semana pasada con el Consejo Agroindustrial en la que ratificó el apoyo al plan del sector para aumentar las exportaciones y el empleo registrado.

Cerca de Alberto cuentan que el retroceso que implicó la fallida estatización de Vicentín fue un golpe interno para la tropa propia que el Presidente no estaría dispuesto a repetir. Por este motivo algunos creen que no habría posibilidad de levantar el cierre de exportaciones antes de los 30 días.

Después del 20 de junio, entonces, se anunciaría la apertura de las exportaciones ante la necesidad del Gobierno de que vuelvan a ingresar divisas. Los envíos al exterior de carne representan unos 3.000 millones de dólares (se estima que en estos 30 días se perderán 250 millones de dólares).

En la Mesa de Enlace miran con atención lo que pueda ocurrir aunque descartan que vuelvan a iniciar medidas de fuerza. Esto porque los precios de la hacienda en el Mercado de Liniers no sufrieron grandes cambios a partir del cierre de exportaciones de carne.

 

«El cierre de exportaciones no tiene impacto sobre el precio de la hacienda liviana que es la que se consume en la Argentina. Sí, en cambio, puede producir una baja en los valores de las vacas que son las categorías demandadas por China», explicó a este medio el analista Víctor Tonelli.

Los especialistas explican que la irrupción de China cambió la dinámica del mercado mundial. En 2006 cuando Néstor Kirchner decidió cerrar las exportaciones los precios se desplomaron. Hoy eso no ocurre ya que los cortes congelados enviados al gigante asiático no se consumen en la Argentina.

En este contexto, tal como adelantó LPO, el nuevo presidente de la Sociedad Rural (SRA), Nicolás Pino, confirmó que ingresará a la entidad al Consejo Agroindustrial, tal como lo planteó en la campaña y contrariamente a la decisión que había tomado su antecesor, Daniel Pelegrina.

 

De esta manera, las cuatro entidades rurales que integran la Mesa de Enlace formarán parte del Consejo que nuclea, además, a más de 60 cámaras y asociaciones vinculadas a los distintos eslabones productivos del sector agroindustrial.

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