El decano de la facultad de Matemática de Córdoba confió en la inteligencia del niño de 12 años, que ya terminó el secundario y asiste a los cursillos preparatorios de esa casa de estudios. Aunque, advirtió que deberá adaptarse a los profesores y a los compañeros mayores. “Habrá que crearle un clima para su edad en la facultad”, señaló

Kouichi no tendrá obstáculos para iniciar una carrera universitaria. A pesar de sus 12 años, este niño cordobés que ya terminó el secundario y desea comenzar sus estudios terciarios en Matemática y Computación, ya asiste a los cursillos de esa casa de estudios desde donde, su decano, no sólo confía en su inteligencia sino además, en su fácil adaptación al ritmo que impera en las grandes aulas.

Julián Andrés Cruz – Kouichi es su nombre de bautismo budista, el que prefiere para ser nombrado–ya egresó del colegio secundario IPEM 48, Presidente Roca; habla 4 idiomas y tiene pensado cursar dos carreras universitarias: Matemática y Computación. Así lo contó ayer en diálogo con Radio 2.

Este jueves, consultado por el periodista Alberto Lotuf del programa A Diario (Radio2), Daniel Barroso, decano de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba, se mostró optimista por su paso por la casa de altos estudios que lleva adelante. “Lo hará muy bien, ya nos han tocado otros chicos aunque de 15 años”, advirtió.

Según explicó, en la facultad, las materias se cursan de manera regular y se debe aprobar el 80 por ciento de los prácticos. “Es exigente, de 500 que ingresan, salen unos 50”, destacó. Sin embargo, para el decano, el niño prodigio no tendrá mayores problemas: “Hablé con él aunque ya tenía antecedentes suyos por su participación en otras ferias de ciencias. Pero tengo que hablar con sus padres porque el chico va a hacer su carrera acá con menos edad que la usual, es menor de edad”, precisó.

En este sentido, consideró la necesidad de que intervenga un gabinete psicopedagógico que ya funciona en la facultad: “Este chico es muy chico, hay que crearle un clima de su edad en la facultad”.

“Es un chico sumamente inteligente, no creo que tenga problemas –insistió– va a funcionar bárbaro, su inteligencia no está en discusión”, indicó y destacó que sólo tendrá que adaptarse al ritmo universitario: “Tendrá que interactuar con profesores y alumnos más grandes, estaremos pendientes de su fase emotiva”. A continuación, bromeó: “Lo único que tendremos que hacer es cortarle las patas a las sillas”.

Fuente: Rosario3

Por Leo

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