El ente regulador británico señala en un comunicado que los activos ajenos que el banco puso en riesgo innecesariamente ascendían a US$27 millones.

Entre noviembre de 2007 y enero de 2012, Barclays abrió 95 cuentas de custodia en 21 países sin reflejar adecuadamente a qué empresas pertenecían los activos ni suscribir los acuerdos legales pertinentes.

Según la FCA, la falta de datos llevaba a pensar que los activos eran del banco.

Como resultado de este mal procedimiento, que vulnera la normativa sobre activos de clientes, los usuarios corrieron el riesgo de «incurrir en costes adicionales, prolongados retrasos e incluso perder sus activos si el banco se hubiera declarado insolvente», apunta la Autoridad.

«Barclays no tomó en cuenta las lecciones aprendidas de medidas anteriores ni las alertas que emitimos al sector, y expuso a sus clientes a un riesgo innecesario», declaró la directora de delitos financieros del organismo, Tracey McDermott.

«Todas las empresas deben tener claro que después de la quiebra de Lehman Brothers no hay excusa para dejar de proteger los activos de los clientes», añadió.

En este caso, Barclays aceptó llegar a un acuerdo antes de que concluyera la investigación, con lo que se benefició con un 30% de descuento en la multa.

El banco británico ya fue penalizado con US$475 millones en 2012 por manipulación de la tasa interbancaria Libor y su equivalente europeo Euribor.

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