Recibe fuertes críticas por la “Maratón gay”, un nuevo espacio de su programa. La frenética búsqueda del rating, los límites del buen gusto y los prejuicios de la sociedad.

Por Leandro Filozof y Tali Goldman

El olfato del conductor Marcelo Tinelli para alcanzar el mayor rating de la televisión argentina es indiscutible. Hace veinte años que el propietario de Ideas del Sur siempre encuentra una nueva faceta para atrapar a su público. Cuando Showmatch parece entrar en declive y los números comienzan a provocarle un dolor de cabeza, el ícono de la televisión se las ingenia para reinventarse y llevar al límite los temas de la actualidad. Así como el año pasado el debate versó sobre la cosificación de la mujer, con cada tijeretazo de pollera, esta temporada, con su nuevo emprendimiento de la “Maratón Gay”, Tinelli volvió al ojo del huracán.

Durante las últimas semanas pudo verse al animador y parte de su elenco con pelucas coloridas y tacos prominentes corriendo por el estudio, sorteando obstáculos y trastabillando producto del calzado impostado. Este nuevo segmento no sólo lo favoreció en la pelea del minuto a minuto, sino que también ocasionó reacciones encontradas en la comunidad gay y el rechazo de algunos representantes del arco político nacional.

“La ‘Maratón Gay’, lejos de representar el ‘estilo de vida’ y ‘divertimento’ de las personas LGBT, refuerza estereotipos, lesiona la dignidad y promueve prácticas discriminatorias alejadas del espíritu de igualdad que ha decidido abrazar la sociedad argentina”, reza el encabezado de la carta que redactó la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT).

Su presidente, Esteban Paulón, explicó a Veintitrés que lo que los motivó a redactar el comunicado fue “la burla, la estigmatización y el hecho de que se mostrara una sola cara de un colectivo”. Si bien confesaron que la primera vez que vieron el formato les causó gracia, la repetición de la estética del último martes ya no fue de su agrado. “Mostrar lo gay como algo superfluo: el taco, la peluca y la música electrónica, refuerza los estereotipos contra los que estamos luchando y que fueron parte de la campaña en contra del matrimonio igualitario en donde nos tildaban de frívolos, a los que sólo nos importaba la fiesta”, manifestó el titular de FALGBT.

La ex diputada nacional Cecilia Merchán, una de las impulsoras de la Ley de Matrimonio Igualitario, que comparte el espíritu de la carta, enfatizó a esta revista que “Marcelo Tinelli representa un retroceso y va en contra de nuestras propias leyes. Lleva al estereotipo más burdo, espantoso y ofensivo, pero además viola las leyes que resguardan los derechos de las minorías”.

No todos piensan de la misma manera que Paulón y Merchán, es más, el responsable de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), César Cigliutti, sostuvo que “puede ser bueno que Tinelli mariconee, hasta me parece una cosa reivindicatoria. Hay muchas personas en nuestra comunidad que responden a estereotipos, muchos que somos maricones, que se suben a los zapatos taco agujas en una fiesta, ¿Cuál es el problema? El problema es cuando le das una connotación negativa, el tipo que se pone la peluca o el taco no tiene nada de malo”. En sintonía, Valeria del Mar Ramírez, la transexual que recibió su nuevo documento la semana pasada de manos de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, contó que no se ofendió con la estética del programa. “A mí me pareció que fue en joda, en todas partes del mundo hay este tipo de maratones, yo no me sentí ofendida. En absoluto”.

En cambio, la diputada nacional por el Frente para la Victoria Juliana Di Tullio señaló que “toda cosificación y ridiculización de un sector de la sociedad es un atraso, no sólo en términos legislativos sino en términos culturales. Sobre todo teniendo en cuenta que tenemos una de las leyes más avanzadas en materia de igualdad”. Por caso, en los últimos años se sancionaron dos leyes fundamentales que significaron un gran avance en la larga lucha por la inclusión: la ley de matrimonio igualitario, donde se legalizó la unión de personas del mismo sexo, y la ley de igualdad de género, algo que permitió acceder al cambio de género en un nuevo Documento Nacional de Identidad.

Las reflexiones del colectivo FALGBT en alusión al programa continúan: “La igualdad alcanzada en la normativa dista mucho de constituir una igualdad de oportunidades y trato real, que sea la expresión clara del fin de la discriminación. Esa igualdad de oportunidades y trato será alcanzada cuando logremos, entre todos los sectores y referentes sociales, plasmar un cambio cultural que incorpore a todas las expresiones de la afectividad y la sexualidad con idéntico respeto”.

Según Paulón, el nuevo segmento televisivo de Tinelli expresa un mensaje preocupante al interior de la sociedad: “Llega a un público en horario central y familiar donde puede haber muchos chicos que estén buscando salir del armario y esto no hace más que lesionar la dignidad de esas personas –sostuvo–. Creemos que se pasó de rosca y que hay un punto intermedio donde todos nos reímos de las diversidades sociales que existen. La sociedad sigue comprando un producto y eso habla de una mirada social con mucho por hacer, recorrer y desmontar. En ese sentido, Tinelli con su masividad tiene una responsabilidad mayor para contribuir a desmontar desde la igualdad y a tratar con respeto sin lesionar con lo que arma los derechos”.

En esa misma línea, Di Tullio manifestó que “los productores o conductores de programas masivos tienen que asumir su responsabilidad. Tinelli podría hacer un buen trabajo de inclusión si supiera, pero quizá no lo sabe hacer. Lograr la armonía de una sociedad no supone la ridiculización sino aceptar al otro tal cual es y verlo como parte de un colectivo”. Sin embargo, Merchán sostuvo que el incremento del rating con el nuevo sketch no implica necesariamente un retroceso en la mirada de la sociedad sobre estos temas: “Sin el acompañamiento de la sociedad no hubieran sido posibles la legitimidad de las leyes. La sociedad es contradictoria en sus divertimentos y en sus chistes porque hay una cultura homofóbica y machista muy arraigada, con la que todavía tenemos que romper. Hay que estar muy atentos, sobre todo en este tipo de actitudes”.

En contraposición, Cigliutti enfatizó que “es peligroso si uno le da connotación negativa. Si trabajás con la diversidad, la diversidad es eso, de la más viril a la más afeminada. Yo no te voy a decir qué tipo de loca o gay o lesbiana tenés que ser. A la diversidad hay que ponerle el cuerpo y defenderla todo el tiempo, no solamente cuando está en sintonía con uno”. La carta, sin ánimos ofensivos, invita al conductor a la reflexión: “Creemos que él, desde su lugar, puede hacer un aporte enorme para seguir luchando contra los prejuicios y la discriminación que siguen existiendo”, concluye Paulón. Nuevamente el rey de la televisión argentina logró revalidar su corona. No sólo por la incorporación del tema en sus envíos y en horario central, sino también por la cantidad, una vez más, que le dan lo fríos números del rating. El martes 10 de julio logró un promedio de 26,5 puntos. Como siempre, lo hizo mediante un producto que genera tanto rechazo como aceptación de una sociedad como esta, que conviven y, a su vez, se enfrentan en el calor de la discusión. En esta oportunidad no sólo se pone en tela de juicio el producto, sino que también se retoma el interminable dilema: ¿es Tinelli o la sociedad que lo consume?

Fuente: Revista Veintitrés

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