Un video de una cámara de seguridad rebela una reunión que mantuvieron el canciller venezolano Nicolás Maduro con altos mandos militares paraguayos tras la destitución de Fernando Lugo. Se especula que en la reunión podrían haber tratado un golpe militar para restituir al obispo en el gobierno. La indignación bolivariana se hace sentir en la voz de Evo Morales, presidente de Bolivia, quien no duda en justificar un golpe porque la OTAN haría lo mismo (?) si un gobierno de izquierda reemplazara con un golpe a uno de derecha.

(Urgente24)

Un video que aún no fue entregado a todos los medios muestra a los participantes de un encuentro en el Palacio de Gobierno en Asunción, en el cual se habría planteado una intervención de las FF.AA. a favor de Fernando Lugo, según relata el diario ABC Color.

La evidencia fue presentada por la ministra de Defensa, María Liz García, quien indicó que el propio presidente de la República, Federico Franco, ordenó entregar las filmaciones.

Al ser abordada sobre más detalles del video, la secretaria de Estado señaló que “va a quedar en manos de ustedes”. Comentó que hay imágenes y audio en el material ofrecido por el Gobierno.

“Cada institución debe tomar y proceder. Yo no soy juez. No tengo este tipo de facultades ni puedo opinar ni adjetivar”, manifestó.

Indicó que las imágenes llegarán hasta la Fiscalía, que investiga la presunta injerencia de Maduro sobre las FF.AA. paraguayas.

El encuentro entre el canciller venezolano se realizó el pasado 22 de junio, pasadas las 16:00, según el circuito cerrado del Palacio de López.

Así, las imagenes revelarían la primera reacción del chavismo frente al golpe institucional en paraguay: un contra golpe con fuerzas militares para restaurar el gobierno del obispo.

La cinta se conoce además cuando en Venezuela se lanzan las campañas presidenciales de cara a los comicios del 7 de octubre, donde la figura de Maduro se ha barajado como la del posible sucesor de Hugo Chávez en caso de que este no estuviera en condiciones ed salud para gobernar o seguir con la campaña. Además, rebela un aspecto oculto de la «indignación» de los gobiernos progresistas en la región frente a la destitución de Lugo.

La justificación de los bolivarianos de la región parece traducirse en los razonamientos de Evo Morales, quien durante una rueda de prensa, aseguró que para su Gobierno, el depuesto presidente de Paraguay Fernando Lugo sigue siendo el mandatario de ese país «con legitimidad y legalidad».

«Si los movimientos sociales de tendencia anticapitalista, antiimperialista o partidos de izquierda (…) pudieran dar un golpe de Estado en cualquier país de Suramérica o Latinoamérica estarían ya los Cascos Azules, tal vez estaría la OTAN para no perdonar ese golpe de Estado», dijo el gobernante.

Morales también acusó al «imperio norteamericano» de imponer sanciones económicas a aquellos países donde un partido de izquierda gana las elecciones «democráticamente». El mandatario boliviano fue uno de los primeros en calificar como «golpe» la destitución de Lugo por parte del Congreso de Paraguay el pasado 22 de junio y en anunciar que no reconocería al nuevo mandatario paraguayo, Federico Franco.

En congruencia con muchos otros países latinoamericanos, el gobernante boliviano ha retirado, además, a su embajador en Asunción, Freddy Quesada. En las reuniones del Mercosur y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) la semana pasada en Argentina, a las que asistió, Morales apoyó las propuestas para que ambos bloques aplicaran sanciones económicas a Paraguay, sin embargo hoy se mostró de acuerdo con que las penalizaciones sean solo políticas.

«Si hay una sanción económica no es que el Gobierno dictatorial o producto de un golpe congresal va a pagar, sino va a ser el pueblo», sostuvo. Mientras tanto, recientemente los medios revelaron que uno de los líderes de la derecha de Paraguay negoció con militares estadounidenses sobre la instalación de una base en la región del Chaco. Y el analista político, Hugo Moldiz, cree que la inestabilidad política en el país podría dejarlo supeditado a USA.

“¿Qué podremos esperar del presidente Franco?, yo creo que nada, nada que no sea una total supeditación, no solo a los intereses que tiene USA hacia el Paraguay, pero sobre todo la incorporación del Paraguay a esta estrategia anti insurgente y geopolítica que hoy Estados Unidos está desarrollando en América Latina”.

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