La decisión del presidente Calderón de lanzar a los militares contra el narcotráfico podría costar el poder a su partido. Pero sus posibles sucesores no se atreven a plantear alternativas

Por Henry Orrego (AFP)
Crédito foto: EFE

En una sociedad atemorizada por la violencia, la principal preocupación de los mexicanos según las encuestas, los candidatos han pasado prácticamente de largo el tema, y palabras como ‘cartel’, ‘capo’ o ‘narcotráfico’ no aparecen en sus discursos.

Las matanzas se han vuelto cotidianas. En la mayor de ellas, en agosto de 2010, 72 migrantes murieron a manos del cártel de Los Zetas cerca de la frontera con los Estados Unidos.

Cadáveres decapitados o descuartizados son abandonados a la vista pública. De 2.800 asesinados anuales en 2007, se pasó a más de 12.000 en 2010.

El Gobierno dejó de revelar cifras en septiembre, cuando el conteo llegaba a 47.500 muertos. Estimativos de prensa coinciden en que este año superará los 60.000. La mayoría se atribuyen oficialmente a disputas entre cárteles. «Las luchas internas por hacerse de nuevos liderazgos son la principal causa», señala Alejandro Poire, secretario de Gobernación (ministro del interior).

Pero al mismo tiempo, organismos como Amnistia Internacional y el movimiento del poeta católico Javier Sicilia, cuyo hijo fue asesinado por traficantes, denuncian violaciones a los derechos humanos, dado que muchas víctimas son totalmente ajenas al crimen y que aumentan las desapariciones (5.000) y torturas, atribuidas a policías y militares.

Sin propuestas

Ninguno candidato «tiene claro qué hacer, sus propuestas van en el mismo sentido: crear una policía nacional. Pero más allá, no tienen claridad», resume el experto en políticas públicas José Antonio Crespo, del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

Unos 79,5 millones de mexicanos podrán elegir el domingo entre la continuidad del conservador Partido Acción Nacional (PAN), con Josefina Vázquez; el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que dominó la política mexicana durante 71 años hasta 2000, con Enrique Peña Nieto; o la coalición de izquierda que representa Andrés Manuel López Obrador, derrotado en 2006.

El presidente Calderón instó el martes a quien le suceda a mantener el combate al crimen con «determinación» y señaló que si algún legado deja su administración es que «los criminales ya no actúen impunemente».

Tras ganar la presidencia por menos del 1% ante López Obrador, Calderón anunció en diciembre de 2006 el despliegue de unos 80.000 militares y policías federales en operaciones contra los cárteles, una decisión fuertemente cuestionada. Eso permitió capturar a 22 de los 37 capos más buscados, pero no frenó el aumento de los crímenes en número y brutalidad.

Javier Oliva, experto en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México, dice que esa militarización de la lucha antidroga oculta la falta de un plan elaborado. «Se ha reemplazado la estrategia por el uso de una táctica de confrontación. No hay claridad en los propósitos: no hay trabajo de inteligencia, no hay prevención», señaló a la AFP.

Pese a los cuestionamientos y a lo impopular de la decisión de Calderón, ningún aspirante se muestra dispuesto a reversarla. En marzo, el vicepresidente estadounidense Joe Biden se reunió con los tres principales candidatos y dijo que todos se comprometieron a mantener la ofensiva antidroga.

El candidato del PRI, favorito en las encuestas, ha desmentido insinuaciones de políticos y analistas estadounidenses de que su partido buscaría pactar con los cárteles. Peña Nieto ha propuesto crear una gendarmería que asuma la tarea antidroga y anunció que un policía colombiano, el general Oscar Naranjo, hombre de confianza de Washington, será su asesor contra los cárteles.

Por su parte López Obrador guarda silencio frente al rol militar y prefiere señalar que su prioridad será reducir la pobreza y desempleo que empujan a millones de jóvenes a la violencia.

«El dolor de las víctimas de la violencia es mayor ante su indiferencia, (…) ustedes no pueden evadir su responsabilidad», cuestionó Sicilia en un encuentro con los candidatos el 28 de mayo.

Fuente: AFP

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