Marcos Gorban comandó la producción del reality show entre 2001 y 2007 y se decidió a escribir un libro para contar su historia y despejar rumores sobre lo mucho que se dijo acerca del programa. En diálogo con INFOnews, habló de fama, medios y política.

Gorban fue el productor general de Gran Hermano Argentina desde la primera edición, en 2001, hasta la sexta, en 2007. Si bien se encarga de aclarar que siempre trabajó con un equipo grande de personas, lo cierto es que las mayores decisiones que tuvieron que ver con el programa pasaron por él. En parte por eso es que se decidió a escribir un libro con sus recuerdos sobre esa experiencia.

En “Nominados” (Sudamericana), Gorban cuenta historias sobre el detrás de escena del reality show que, ya podemos decir, marcó la historia de la televisión argentina. Cómo es la selección de los participantes, cómo se elige qué mostrar en cada edición y cómo se contiene a los hermanitos cuando salen de la casa hacia el mundo exterior. De todo eso eligió hablar en su primer libro de no ficción y en esta nota con INFOnews.

INFOnews: ¿Por qué te decidiste a escribir el libro?

Marcos Gorbán: Después de haber hecho tantos Gran Hermano y de haber sido tan importante para mí, quedé marcado por el programa. Cuando yo estaba en la producción, me molestaban las preguntas que siempre ponían en duda, deshonestamente, lo que nosotros hacíamos. Y jode, entonces sentía que tenía que explicar cómo era la cosa. Y como también tenía la necesidad de cerrar el capítulo, me pareció que la mejor manera de hacerlo era homenajeando al equipo diciendo: “Esto fue así”.

IN: ¿Por qué dejaste de estar al frente del programa?

MG: Ya estaba en un punto de saturación con GH Argentina. En la última edición, lo que antes era placer se había convertido en esfuerzo. Y entonces decís: ¨ ¿Cuánto más voy a aguantar así?¨. Por un lado uno también necesita buscar nuevos horizontes, nuevas cosas, y crecer. De profesión soy periodista y tenía la necesidad de hacer otro tipo de cosas. Era siempre la misma melodía; y por más que te guste el artista, tenés que cambiar el CD.

IN: En el proceso de escritura, ¿te acordaste de cosas que habías olvidado, que se habían ido de tu memoria?

MG: Todo el tiempo. Cuando lo escribí, puse lo que estaba en mi cabeza. Sí charlé con un par de personas para recordar algunas cosas, pero no me fui a sentar con Peluffo, con Rial, con Solita. Hice lo que tenía vivo en la cabeza y cuando lo entregué, tenía la sensación de que me había olvidado de algo. Y cuando salió el libro, todos me hablaron del libro mucho mejor de lo que pensé que me iban a hablar. Pero sí me llamó, por ejemplo, Peluffo, para decirme que no puse lo del chino que salió del humo.

«Después de la primera edición de Gran Hermano, aprendimos a alertar a los chicos. Les empezamos a decir: ´Miren que son cuatro, cinco meses y después se termina».

IN: ¿Cuál es esa historia?

MG: Una vez en GH 2 estaba Peluffo en la puerta de la casa. Había mucho humo y estaba por salir un participante. Y detrás del humo salió un chino con un paquetito de delivery de empanadas, pero salió como si fuera un participante. Por una milésima de segundo, no salió al aire (risas). Historias como esa hay miles.
En «Nominados» (Sudamericana), Gorban cuenta su verdad
En «Nominados» (Sudamericana), Gorban cuenta su verdad

Los medios, la fama y las ideas

Las mieles de la fama son oscilantes. Son efímeras. Y Gorban sabe eso por experiencia propia y por lo que vio de los participantes que fueron saliendo de Gran Hermano para regresar al mundo real. “No hay que confundirse y creer que es todo mérito de uno. Confundirse significa que un par de veces antes te confundiste y te dolió. Cuando me fui Videomatch porque me había cansado de hacer cámaras ocultas, me di cuenta que muchos que yo creía amigos dejaron de estar. Es como en el colegio: decís ´que no se corte´y a los tres veces te olvidás. Cuando vos comprás esa fantasía, te pegás un golpe. Después no te lo pegás más”, relata.

La primera edición del reality sorprendió a todos, incluso a los miembros de la producción. Nadie esperaba que pudiera tener tanta repercusión. De todos modos, los más sorprendidos fueron los participantes: de ser completos anónimos pasaron a ser asediados por los paparazzi, como en el caso de Tamara Paganini. “Después de que pasó eso, aprendimos a alertar a los chicos. Les empezamos a decir: ¨Miren que son cuatro, cinco meses y después se termina. Aprovechen ahora, es la montaña rusa y súbanse. No se enojen con nadie porque la vida sigue, la vida de todos¨. Aprendimos a decírselos y algunos entendieron”, cuenta Gorban.

“Lo que pasó con Tamara cuando salió del programa fue heavy. Si nosotros con tantos años de televisión estábamos sorprendidos por lo importante del fenómeno, ¿qué podés esperar de alguien que no estaba? Ella generó una ola y lo que pasó después es que todos fueron por la ola: y la ola tenés que construirla”, agrega.

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