Con la iniciativa referida a la deuda externa, el kirchnerismo buscó una vez más poner en un brete a la oposición, ofreciéndole una propuesta capaz de generarle discrepancias internas. El Gobierno tiene mucha experiencia en la materia. Veamos.

Cuando la presidenta habló de mandar al Congreso el tema de la deuda, no actuó necesariamente impulsada por un deseo republicano. Ni mucho menos imbuida por una cuota de ingenuidad de la que carece. Sabía que estaba tocando una melodía que suele cautivar a los oídos de los legisladores; los actuales y los de todos los tiempos.

Siempre se dice que este fue el Congreso que aplaudió el default. No es tan así; el hoy senador Adolfo Rodríguez Saá aclara cada vez que le sacan el tema que en su discurso puntualizó que no estaba repudiando la deuda externa. “Esto no significa una actitud fundamentalista -dijo-. Muy por el contrario, se trata del primer acto de Gobierno que tiene carácter racional para darle al tema de la deuda externa el tratamiento correcto”.

A continuación, dijo que su Gobierno abriría “las puertas a este Congreso para tomar conocimiento de todos los expedientes y los actos administrativos que estén vinculados con la deuda externa argentina, incluido este período gubernamental. ¡La transparencia se hace, no se proclama! Señores: los libros estarán abiertos para ustedes”, y sobrevinieron nuevamente previsibles los aplausos.

Previamente había anunciado la suspensión del pago de la deuda, y la versión taquigráfica correspondiente a la sesión de ese 22 de diciembre de 2001 da cuenta de que además de aplaudir, muchos legisladores se pusieron de pie. No consta en actas quienes vivaron el default o no, pero hoy habitan en el Parlamento 23 legisladores de los que participaron en esa asamblea legislativa. Estaban los hoy senadores Marcelo Guinle, Roxana Latorre, Gerardo Morales, Liliana Negre, Miguel Pichetto, Carlos Verna, Roberto Basualdo, Rosana Bertone, Rubén Giustiniani y Alfredo Martínez; y los actuales diputados Eduardo Brizuela del Moral, Carlos Brown, Graciela Camaño, Elisa Carrió, Mario Das Neves, José María Díaz Bancalari, Graciela Giannettasio, Miguel Giubergia, Carlos Raimundi, Jorge Rivas, Juan Schiaretti, Julio Solanas y Margarita Stolbizer.

En esas bancas estaban también Raúl Alfonsín, Jorge Capitanich, Eduardo Duhalde, los hoy gobernadores José Luis Gioja, Juan Manuel Urtubey y Daniel Scioli, y la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner. Había presidido la asamblea el hoy ministro de la Corte Suprema Juan Carlos Maqueda.

Por cadena nacional, la presidenta Cristina Kirchner anunció el envío del proyecto de ley del pago soberano local de la deuda externa de la República Argentina no buscó necesariamente ese aplauso, pero al menos sí el apoyo político que su manejo económico está lejos de conseguir.

Estuvo cerca de lograrlo, pues más allá del rechazo inicial del Pro, a través de su líder, Mauricio Macri, el resto de la oposición optó por la evasiva ante cada consulta. Quedó claro que muchos tenían temor de quedar entrampados en la disyuntiva “Patria o buitres”, hábilmente planteada desde el kirchnerismo.

Más allá de que conforme pasaron las horas fue decantándose un mayoritario rechazo, está claro que el Gobierno sabe lo que hace cuando se plantea dividir el voto opositor. Amén del esquema practicado en tiempos de Néstor Kirchner con la Concertación Plural, que le arrebató a la oposición amplias franjas dirigenciales y la mayoría de los distritos que manejaba, esa suerte de cuña fue puesta cada vez que pudo en el Congreso de la Nación, a través de proyectos de ley que lograron dividir al resto de las bancadas.

Todo el mundo recuerda el discurso de Fernando “Pino” Solanas de días atrás, que generó la retirada “táctica” de su exsocia política Elisa Carrió. Es que la escena quedó graficada por las cámaras y fue ampliamente difundida, no así el discurso de la líder de la Coalición Cívica. Allí, Carrió pidió no ser corrida “por izquierda” y sugirió ver sus votos en la Cámara de Diputados. Habló puntualmente de la actitud de los superpoderes a Domingo Cavallo, que ella no votó. Pero bien pudo remitirse a votaciones más cercanas en el tiempo, cuando el kirchnerismo logró poner en un brete a la oposición en temas puntuales, como la estatización de las AFJP, Aerolíneas Argentinas o YPF, la Ley de Medios, o hasta el Matrimonio Igualitario.

Más de un opositor se incomoda cuando hoy le preguntan sobre su voto en alguna de las leyes emblemáticas de la era K.

Reestatización de Aerolíneas

El proyecto fue uno de los que generaron fuertes divisiones en la oposición. La reestatización de Aerolíneas Argentinas fue aprobada el 22 de agosto de 2008 por 167 votos a favor y 79 votos en contra. El proyecto de rescate del oficialismo consiguió los votos de los legisladores aliados de Encuentro Popular y Social; la Concertación Plural; los cobistas; Solidaridad e Igualdad; Movimiento Popular Neuquino; el Partido Renovador de Salta y el diputado Claudio Lozano, quien acompañó todas las iniciativas de las que estamos hablando. Los cambios realizados en el proyecto original fueron fundamentales para captar voluntades de los propios diputados oficialistas y aliados que habían votado en contra del Gobierno nacional en la disputa con el campo por las retenciones móviles.

Votaron a favor María Cristina Cremer de Busti, Victoria Donda Pérez, Vilma Ibarra, Daniel Katz, Claudio Lozano, Eduardo Macaluse, Felipe Solá y Enrique Thomas.

Estatización de las AFJP. Tan efectiva fue para el Gobierno esa medida, que durante mucho tiempo Cristina se la pasó ponderando públicamente a Amado Boudou, que como ministro de Economía la promovió. De hecho, fue la clave para que lo eligiera como compañero de fórmula.

El 7 de noviembre de 2008 la Cámara baja dio media sanción al traspaso del manejo de los fondos jubilatorios al Estado, al cabo de 14 horas de sesión. A las 2 de la madrugada, la norma obtuvo 162 votos a favor y 75 en contra.

La UCR se pronunció en contra, pero los radicales integrantes de la Concertación se alinearon con el Gobierno. Igual que los radicales, la Coalición Cívica y el Pro votaron en contra. Pero el socialismo lo hizo a favor, entre ellos los actuales diputados Roy Cortina, Ricardo Cuccovillo, y la hoy intendenta socialista de Rosario Mónica Fein. Todavía integrante del Frente para la Victoria, María Cristina Cremer de Busti también aportó a la aprobación, lo mismo que Victoria Donda, que militaba entonces en el oficialismo. También votó a favor Claudio Lozano.

Todavía estaba fresco en el Gobierno el fracaso que le reportó el tratamiento de la resolución 125 en el Congreso, que marcó el punto de quiebre para el oficialismo. A partir de lo que se dio en llamar “la guerra del campo”, muchos oficialistas dejaron el espacio kirchnerista para engrosar sobre todo al peronismo disidente. Y marcó el fracaso de la Concertación que había llevado a Julio Cobos a la vicepresidencia de la Nación. Pero como se ve, los diputados del sector no dejaron de votar a favor del oficialismo, al menos por un tiempo.

Ley de Medios

La regulación del Sistema de Comunicación Audiovisual fue una de las grandes batallas de la era K. Fue aprobada en Diputados el 17 de septiembre de 2009, por 147 votos a favor, 4 en contra y una abstención. El oficialismo consiguió el apoyo de los bloques Solidaridad e Igualdad, Proyecto Progresista, Proyecto Sur, De la Concertación, Concertación FORJA, Encuentro Popular y Social, Guardia Peronista, Dignidad Peronista, Frente Cívico por Santiago, Lorenzo Borocottó, Francisco Delich, Eduardo Pastoriza y los 9 diputados socialistas.

“Mi voto es negativo, pero no voy a fundamentar el sentido del voto. Está sujeto a mis convicciones”, explicó Laura Sesma, la única diputada socialista que votó en contra.

Votaron a favor la socialista Silvia Augsburger, Roy Cortina, Ricardo Cuccovillo, Francisco Delich, Mónica Fein, Vilma Ibarra, Claudio Lozano, Eduardo Macaluse, Paola Spátola. Recordemos que, al retirarse la mayoría de la oposición, los cuatro votos que tuvo la Ley de Medios en contra fueron, además del de Laura Sesma, los de los diputados del MPN Hugo Acuña, José Brillo y Alicia Comelli.

Matrimonio Igualitario

La ley conocida como el “casamiento gay” generó gran polémica en el Congreso y mucho rédito para el kirchnerismo. Fue la única norma que alcanzó a votar Néstor Kirchner como diputado nacional. Aquí, los bloques optaron por dejar que cada legislador votara a conciencia, de ahí que se cruzaran oficialistas y opositores, a favor y en contra.

El proyecto fue aprobado en la Cámara baja a las 2.25 de la madrugada del 5 de mayo de 2010, con 126 votos a favor, 109 en contra y 6 abstenciones. La conformación de los votos a favor fue un conglomerado de todos los bloques parlamentarios sin distinción política. El bloque del Frente para la Victoria, con Néstor Kirchner en la banca, aportó 55 votos positivos; la Coalición Cívica, 16; la UCR, 18; Partido Socialista, 6; GEN, 5; centroizquierda, 11; Nuevo Encuentro Popular y Solidario, 5; Movimiento Popular Neuquino, 2; Frente Cívico por Santiago, 2; Pro, 4; Peronismo Federal, 6; De la Concertación, 2, entre otros.

Opositores que votaron a favor del matrimonio igualitario fueron Ricardo Alfonsín, Laura Alonso, Alcira Argumedo, Patricia Bullrich, Elisa Carca, Alicia Ciciliani, Roy Cortina, Eduardo Costa, Ricardo Cuccovillo, Victoria Donda, Mónica Fein, Héctor “Toty” Flores, Ulises Forte, Natalia Gambaro, Ricardo Gil Lavedra, Claudia Gil Lozano, Silvana Giudici, Fernando Iglesias, Daniel Katz, Virginia Linares, Claudio Lozano, Soledad Martínez, Gerardo Milman, Juan Carlos Morán, Liliana Parada, Fabián Peralta, Adrián Pérez, Elsa Quiroz, María Fernanda Reyes, Marcela Rodríguez, Lidia Satragno, Felipe Solá, Fernando “Pino” Solanas, Margarita Stolbizer, MaríaLuisa Storani, Enrique Thomas, Juan Pedro Tunessi y Carlos Urilich, entre otros.

Repsol-YPF

Más cerca en el tiempo, la expropiación de YPF fue otra de las iniciativas que generaron controversias en el seno de la oposición, puesta en un brete respecto a si apoyar o no la decisión del Gobierno. De todos modos, el dato político fue el amplio apoyo que recibió en general el proyecto en la sesión del 3 de mayo de 2012, pues las adhesiones alcanzaron a 208. El Frente para la Victoria aportó sus 116 miembros, y los aliados sumaron 22 votos: 7 Nuevo Encuentro; otros 7 del Frente Cívico por Santiago; 2 del PJ La Pampa, 3 la bancada liderada por Felipe Solá, Unión Peronista, y la misma cantidad el Movimiento Popular Neuquino. De la oposición, se pronunciaron por la afirmativa 19 diputados del interbloque del Frente Amplio Progresista, los 3 de Proyecto Sur y 2 de la Coalición Cívica (Carlos Comi y Horacio Piemonte). Del radicalismo apoyaron 38 legisladores, ya que abandonaron el recinto Oscar Aguad, Hugo Castañón e Hipólito Faustinelli.

En el peronismo disidente, votaron a favor 4 de sus integrantes: Alfredo Atanasof, Ramona Pucheta (MIJD), María Cremer de Busti y el secretario general de los petroleros, Alberto Roberti. También apoyaron 6 monobloques: el aliado radical Bernardo Biella Calvet (Udeso Salta), el salteño Alfredo Olmedo; Eduardo Ibarra (Unión por San Juan), Jorge Garramuño (Movimiento Popular Fueguino), María Cristina Fiore Viñuales (Renovador de Salta) y Juan Carlos Forconi (Santa Fe en Movimiento).

Los rechazos vinieron del Pro (11 integrantes); 17 diputados del Frente Peronista; el radical Lucio Aspiazu y 3 monobloques: los de Patricia Bullrich, Carlos Favario y Liliana Fadul. Las abstenciones fueron las de 4 cívicos: Elisa Carrió, Hilma Ré, Alicia Terada y Alfonso Prat-Gay, además de Graciela Ocaña, del interbloque del Frente Peronista.

Además de Aguad, Castañón e Faustinelli, se ausentaron Omar Duclós y Margarita Stolbizer del Gen -ésta última en el exterior-; el catamarqueño Pedro Molas -de licencia por enfermedad-; las macristas Gabriela Michetti y Silvia Majdalani; Ivana Bianchi (Frente Peronista), la cordobesa Estela Garnero y el juecista Jorge Valinotto.

No fueron esas las únicas sesiones en las que el kirchnerismo generó diferencias en el seno de la oposición, hubo otros casos muy puntuales, pero los que mostramos son botones de muestra de una práctica que, a pesar del tiempo transcurrido por el kirchnerismo en el poder, buscó extender hasta el final.

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