POLÍTICA NACIONAL

Entre chorizos y pollos, duras críticas a la elección de los auditores de La Cámpora. Vergüenza por lo hecho pero cero autocrítica por no oponerse a ninguna orden de la Rosada.

Carlos Miguel Kunkel nació el 6 de noviembre de 1945, año peronista si los hay.

Por eso, cada cumpleaños del peronista nacido en Bragado -pero anclado en Florencio Varela- es una cita infaltable de dirigentes que, esta vez, se dieron tiempo para la catarsis.

En el salón «El Cortijo» -ubicado en el denominado “El Cruce” de Florencio Varela- dirigentes de todo extracto llegaron a festejar los 70 del combativo diputado: el flamante intendente de Merlo, Gustavo Menéndez; Adriana Puiggrós, Camilo Vaca Narvaja y su jefe político Julián Domínguez; el ministro Carlos Tomada, senadores como Juan Manuel Abal Medina; intendentes actuales como Fernando Espinoza, Jorge Ferraresi y Julio Pereyra y gran cantidad de diputados nacionales, todos compañeros de bancada de Kunkel.

Todos dieron cuenta de los chorizos, el pollo, distintos cortes de carne y helado de postre. Pero la comidilla fue la votación de los auditores postulados por Cristina y con nombre propio: La Cámpora.

Kunkel celebró por convocar otra vez a decenas de peronistas pero no pudo evitar escuchar un coro de diputados indignados por lo que habían votado: Julián Álvarez y José Ignacio Forlón terminaron encaramados como miembros de la AGN pero llegaron a ese lugar por la presión que la propia Cristina a los gobernadores peronistas.

Todos los diputados presentes estuvieron monotemáticos el último sábado: las designaciones en la Auditoría generó indignación, sorpresa y bronca, sentimientos que no impidieron que votaran -una vez más- de modo disciplinado.

En esa extraña mezcla de bajón con bronca contenida, se escucharon frases contra la propia Presidenta: “La Cámpora quiere perder la elección” o “Cristina está más preocupada por el destino laboral de estos pibes que por el país”.

Pero lo más fuerte sonó para el ex viceministro de Justicia y fallido candidato a alcalde de Lanús: “Lo de este pibe Julián Álvarez es increíble, destruyó la relación con la Justicia, corrió al intendente en Lanús para ganar él y perdió por primera vez Lanús en la historia del peronismo. De revolucionario anti jueces ahora se quiere transformar en un burócrata de lujo”, disparó un legislador ante la mirada silenciosa de intendentes y peronistas de años.

La sensación que quedó entre los integrantes de la bancada que conduce Juliana Di Tullio era la de actuar como el menemismo hizo en los tiempos de duras leyes en las que también costaba sumar número; cuenta de eso puede dar el entonces diputado por Neuquén, Oscar Parrilli.

El fin de ciclo despertó lamentos como el de un disciplinado diputado peronista, devenido fiel K en todos estos años: “Es la primera vez en 12 años que me dio vergüenza lo que hice”. No fue magia…

Fuente:Clarin