Las sensaciones que dejó el cierre de listas

Sin grandes novedades en el último día, quedó claro que en el caso del Frente de Todos la lapicera la tuvo Cristina Kirchner. Heridos que dejó un cierre de listas en el que el PRO resignó puestos en aras de la convivencia con sus socios.

Por José Angel Di Mauro

Al final, la noticia bomba que algunos insistían en augurar para el último minuto del 22 de junio no ocurrió. Más aventurados, algunos sugerían que la novedad que se reservaban como rimbombante cierre de listas incluía a una mujer. Obvia referencia a Cristina Fernández de Kirchner, que muchos insistieron hasta el final que terminaría no siendo candidata. Los que sugerían un eventual acuerdo sorpresivo que definiera sobre el final la fórmula Alberto Fernández-Sergio Massa habitaban el terreno de la fantasía política, con un desconocimiento absoluto de la psiquis de la exmandataria.

Que podrá ser candidata a vicepresidenta, pero nunca abdicará de su deseo de centralizar el poder. No lo ejercerá ella formalmente, pero tiene otros instrumentos que está explorando y exhibiendo. El cierre de listas fue un claro ejemplo. Negociador nato, Alberto Fernández fue un expectador en muchas de las decisiones adoptadas en este cierre de listas.

Algunos pensaron que esa eventual noticia impactante podría referir a otra fórmula, la bonaerense. Y la mujer, Verónica Magario. ¿Un cambio atendiendo el requerimiento de los intendentes disconformes con las resoluciones del kirchnerismo? Difícil, y a la postre injustificado a los ojos del kirchnerismo, dominante a la hora del armado de las listas.

En rigor, al final hubo una novedad que incluyó a una mujer, aunque no podría alcanzar el grado de impacto que algunos auguraban: la abdicación de Sergio Massa en su deseo de prevalecer en la intendencia de Tigre, desplazando a su otrora delfín, Julio Zamora, en favor de su esposa Malena Galmarini. Al final, la dama terminó resignándose a ser candidata a legisladora provincial, solo para maquillar lo que finalmente no pudo el líder del Frente Renovador, que desde un primer momento reclamó ese puesto. Primó en favor del intendente actual el deseo de Estela de Carlotto, que sobre el final puso el grito en el cielo ante las maniobras para desplazar a Zamora. Cristina ahí dio el tema por terminado y hubo que convencerlo a Massa. Recién alrededor de las 3 de la madrugada del domingo se alcanzó un acuerdo. Como para dejar claro que lo del cierre de listas a las 24 es una formalidad que no se cumple.

La lista de candidatos bonaerenses para la Cámara de Diputados resume el espíritu de sus armadores. Instalados en el Instituto Patria y con precisas instrucciones de la exmandataria, confeccionaron una nómina donde predominan los camporistas, pero sobre todo, los elegidos tienen una fuerte afinidad al cristinismo, con características que auguran un futuro Congreso aún más beligerante que el actual, en caso de que Mauricio Macri logre la reelección.

La nómina tuvo cambios notorios sobre el cierre. Una hora antes se confirmó que Máximo Kirchner retrocedía dos lugares, ocupando el tercer escalón un miembro del Movimiento Evita, toda una señal que en el fondo ocultaba la no inclusión de otros dirigentes de ese sector, particularmente Fernando “Chino” Navarro, que era el que se preveía estuviera. La camporista Luana Volnovich, novia de Máximo Kirchner, ascendió del cuarto al segundo lugar, a expensas de Cristina Alvarez Rodríguez, sobrina nieta de Evita, exfuncionaria sciolista y de probada fe kirchnerista.

En la nómina está en el puesto 11° Facundo Moyano, hoy cercano a Felipe Solá, pero más a su padre, hoy socio político de CFK. También una mujer que responde al titular de La Bancaria, Sergio Palazzo -junto a Moyano, de los sindicalistas más duros con el gobierno macrista-. Es Claudia Ormaechea, en el puesto 14°, justo en el límite de los que en una buena elección pueden entrar al Congreso.

La exmandataria puso especial interés también en la confección de listas para el Senado. Es donde ella mandará si el kirchnerismo gana las elecciones, o donde Cristina seguirá como senadora si pierde. Sabe por experiencia propia que la Cámara alta es terreno resbaladizo para un gobierno en minoría que no contará ahora con Miguel Pichetto liderando la oposición. Para esa Cámara reforzó la presencia kirchnerista, con Oscar Parrilli por Neuquén reemplazando al presidente del bloque K, Marcelo Fuentes; al camporista Mariano Recalde como senador porteño, y probablemente a Jorge Capitanich, si le gana la interna al gobernador Domingo Peppo. Caso especial el chaqueño: CFK quiere que su ex jefe de Gabinete le gane dos veces a Peppo, para dejarlo fuera del Senado primero e impedirle la reelección en el Chaco.

¿Y en el oficialismo? El cierre de listas mostró al PRO cediendo lugares para atender cada reclamo de sus socios o aliados. Como en Córdoba, donde sobre el final quedaba afuera el juecismo. Esa es la provincia donde el macrismo tiene mayores expectativas y quiere repetir, como mínima, la gran elección de 2015, cuando logró incorporar a la Cámara baja cinco diputados. El oficialismo pone en juego dos diputados del PRO, dos del radicalismo y una de la Coalición Cívica. El PRO terminó cediendo uno propio -Javier Pretto, presidente del partido en esa provincia-, para ubicar a Luis Juez en el quinto lugar, precisamente con la condición de que él fuera el candidato.

El cierre de listas oficialista también reveló que la “apertura” al ala política tiene límites. Los que esperaban una señal hacia el presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, revitalizado a partir del ingreso al oficialismo de su amigo Miguel Pichetto, se llevaron una sorpresa con un cierre en el que si bien se le respetaron al hombre de Carlos Tejedor los lugares que a priori reclamaba, las señales no fueron demasiado condescendientes. Silvia Lospennato quedó cuarta y no segunda, luego de haber encabezado la lista en 2015 y siendo ahora la secretaria parlamentaria del bloque; y Sebastián García de Luca, viceministro del Interior, noveno en la lista. Como sea, ambos serán diputados, pero los cuatro legisladores que responden a Monzó en la Legislatura bonaerense a los que se les termina el mandato quedaron afuera de las listas. El veto en este caso correspondió a la gobernadora María Eugenia Vidal, muy activa en el armado de las listas y quien sigue facturándole a Monzó que en 2015 se jugara a favor de Sergio Massa para que fuera candidato a gobernador en lugar de ella.

Hoy queda claro que Monzó vuelve a estar más cerca de la embajada de España que de un cargo en el gobierno en un eventual segundo mandato macrista.

El otro referente pleno del ala política del gobierno, Rogelio Frigerio, también quedó fuera del núcleo de las negociaciones, relegado fundamentalmente a las provincias donde el oficialismo no gobierna.

Parlamentario