A pocos días de que cumplan dos semanas de encierro, los participantes de Gran Hermano 2011 empiezan a sentir las primeras diferencias entre ellos.

Tras las nominaciones la casa no es la misma. Las bromas y las risas quedaron a un lado para dar lugar a los enojos y las lágrimas. Las nominadas, Rocío y Gisele, buscaron entender por qué fueron a placa, razón por la cual surgieron las primeras diferencias. Pamela le contó a Rocío que ella le transfirió la mitad de sus votos porque era «la persona con la que menos afinidad» tenía. En tanto, ella lo consideró una traición y así lo hizo saber al ir al confesionario.

Por otro lado, Tamara se siente mal en la casa y considera que la tratan mal por ser del interior. Después de llorar y contar sus penurias a solas en el confesionario fue a enfrentar a las demás chicas y preguntarles por qué la tratan así.

Alejandro, cada vez más cómodo en la casa
Los primeros días de Alejandro encerrado en la casa no fueron fáciles. Le costaba relacionarse sin que le pesara su historia… hasta que poco a poco empezó a relajarse de la mano de Luz y Loreley, sus confidentes.

Finalmente, también pudo disfrutar de la pileta más relajado y dejando sus temores de mostrar su cuerpo a un lado.

Fuente: La Nación

Por Leo

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