Boca está dividido en dos equipos. Uno juega la Copa y mejora su nivel con el pasar de los partidos. El otro afronta el torneo con irregularidad. Dos partidos con Newell’s por delante para reafirmar la recuperación

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Son dos equipos diferentes pero utilizan la misma camiseta. Son distintos pero iguales. Forman parte del mismo club y los dirige el mismo técnico, pero de acuerdo al campeonato que juegan parecen ser increíblemente distintos. Dos equipos opuestos. Boca es el protagonista de una historia donde la formación que juega la Copa Libertadores es diametralmente diferente a la que sale a la cancha en el torneo local.

Anoche el conjunto que dirige Carlos Bianchi mostró su mejor cara desde que el “Virrey” está a cargo del plantel. Un equipo que aplicó la presión de principio a fin, que supo jugar con velocidad para no dejarse atropellar por Newell’s, y al que solo le faltó el gol para concretar la superioridad evidente en el campo de juego.

La contracara es el equipo que deambula en los últimos puestos del Torneo Final. Decimoctavo es el lugar que le toca ocupar al conjunto de Bianchi en este campeonato donde concretó una racha negativa histórica y cayó ante equipos débiles que le quitaron la posibilidad de pelear en los primeros puestos desde muy temprano.

Ayer Boca demostró en la cancha porque siempre es candidato para ganar la Libertadores y porque el próximo miércoles en Rosario, Newell’s tendrá que hacer un gran esfuerzo para dejarlo afuera en los cuartos de final. Sólido, creativo, armado, acoplado y ordenado. Todas las características retratan a una formación que desgastó a un rival que pelea en los dos frentes y que cuando le das un espacio no te perdona.

Es justamente el equipo del “Tata” Martino el que pone en evidencia el mal momento de Boca en en el torneo y la disparidad absoluta que existe entre las dos competencias que enfrenta. El conjunto rosarino mantiene las chances intactas de pasar a las semifinales de la Copa Libertadores y es el único líder del torneo. Newell’s demuestra que se puede ser competitivo en ambos frentes aunque Bianchi diga que es muy difícil hacerlo.

El domingo el equipo que dispone Boca para el torneo jugará con el conjunto de Martino en Rosario. Y allí podrá verse si después de la victoria ante Colón en la Bombonera, los jugadores que juegan el campeonato local certifican el cambio de rumbo. Por su parte, Newell’s pondrá lo mejor que tiene en la cancha. A cinco fechas del final no quiere perder la punta y pretende demostrar porque se ganó la chapa del mejor equipo argentino en la actualidad.

Tres días después llegará la revancha por los cuartos de final. En el parque de la Independencia el Boca de la Libertadores deberá jugar a todo o nada con el Newell’s de los dos torneos. Los de la ribera con un menor desgaste físico pero con la presión de repetir el buen nivel que parecía perdido. Los rosarinos con el cansancio físico de afrontar dos torneos sin demasiadas fisuras y con los mismos jugadores compitiendo cada tres días.

El miércoles se definirá uno de los semifinalistas de la copa pero también quedará a la luz que idea de juego triunfa más allá del agotamiento, el presente y la historia.

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