El padre Luis Alberto Duacastella, secretario personal del cardenal Jorge Mejía, contó que fue él quien le entregó el auto a uno de los hombres detenidos para una revisión técnica. «Han puesto al cardenal en primera plana por algo en lo que obviamente no tiene nada que ver», declaró.

El padre Luis Alberto Duacastella, secretario personal del cardenal Jorge Mejía desde hace 16 años, habló sobre el hallazgo de cuatro kilos de cocaína y de 150 gramos de marihuana en el auto del cura argentino. “Estoy muy mal, destrozado. Han puesto al cardenal en primera plana por algo en lo que obviamente no tiene nada que ver», declaró.

“Es una cosa de locos lo que pasó, no se lo deseo a nadie. Es una cosa de locos de parte de esta persona que usa la amistad para hacer una cosa de este tipo”, dijo en referencia a los dos hombres que están detenidos por el hecho, a quienes el secretario les confió el vehículo para una revisión técnica.

Además, el padre Duacastella contó, en diálogo con La Nación, que todavía no le comentó lo sucedido al cardenal, ya que está muy delicado de salud y aún se recupera de un infarto que sufrió en marzo de 2013.

«Aunque está bien, sería un mazazo para él. Pero más tarde se lo voy a decir, le tengo que contar la verdad. Y también le voy a escribir una carta al Papa, diciéndole cómo fue todo», contó.

«Como yo corro todo el día detrás del cardenal, hace un año y medio que no salgo, estoy las 24 horas con él, mi culpa fue haberme confiado de una persona que conozco desde hace diez años, que me ofreció ocuparse de eso», explicó.

El hombre a quien se refiere se llama Luca Di Dio. «Él me dijo: ʻno te preocupes, yo tengo un taller de un amigo mío, yo te pido el turno, lo llevo el viernes y el domingo al mediodía te lo traigoʻ, me dijo. Y yo confié», contó.

«Es obvio que no tenemos nada que ver y espero que este señor, para salvarse, no diga algo extraño».

Y agregó: «Cuando el domingo al mediodía no apareció con el auto, empecé a preocuparme y a llamarlo a su celular, que no contestaba. También llamé a su mamá y a su novia, que estaban desesperadas porque tampoco sabían nada de él. Hasta que el domingo a la noche recibí un llamado de la Gendarmería del Vaticano».

El secretario detalló que contó todo lo que sabía ante el responsable de la Gendarmería, Domenico Giani. «Vinieron a casa ayer a la mañana y yo fui a la Gendarmería a declarar. Me preguntaron si conocía a la otra persona arrestada y obviamente no lo conocía. Y estoy muy mal, atónito. Es obvio que no tenemos nada que ver y espero que este señor, para salvarse, no diga algo extraño», aseguró.

«Yo me acuso de imprudencia. Conozco a esta persona desde hace diez años, es un tipo que tuvo problemas, con antecedentes, pero si como sacerdote me tengo que alejar de la gente con problemas, no veo más a nadie. Incluso solía venir a casa y ayudarme a las noches con Jorge. Le tenía confianza, yo lo ayudaba y él trataba de colaborar. La humanidad es imprevisible, caí en las redes de una humanidad imprevisible y trataré de arreglar la cosa encargándome de Jorge», concluyó.

Por otra parte, el sacerdote Guillermo Karcher, uno de los encargados de protocolo de la Santa Sede, aseguró que el papa Francisco está al tanto de la situación: «Nosotros informamos todo, no escondemos nada. Está rezando para que esto se esclarezca y sobre todo para que no le afecte al cardenal pobrecito».

Fuente: www.infonews.com