Vecinos de la zona aseguraron haber alertado al teléfono de emergencias sobre ruidos extraños y «mujeres encadenadas», pero sus dichos no fueron «tomados en serio» por los uniformados. Se abrió una investigación.

Por: Tiempo Argentino

Después de la liberación de las tres jóvenes secuestradas durante diez años, la policía de Cleveland se enfrenta a severos cuestionamientos por su actuación en el caso. Mientras la investigación avanza, vecinos de la zona aseguraron que las fuerzas de seguridad, alertadas en reiteradas ocasiones por comportamientos extraños en la vivienda donde estaban encerradas las mujeres, omitieron deliberadamente sus denuncias.
Una de las primeras señales de alerta fue en el año 2011, cuando Nina Samoylicz, una vecina de los hermanos Castro –detenidos desde el martes por el secuestro–, se comunicó con el 911 para informar que había visto a una mujer desnuda en el patio trasero de la casa. Según la testigo, la policía pensó que estaba bromeando.
Otro vecino, Israel Lugo, aseguró que en noviembre de ese mismo año alertó a las autoridades sobre ruidos que provenían de la vivienda e informó que las ventanas estaban tapiadas con bolsas negras. En este caso, la policía fue hasta el domicilio, golpeó la puerta y, ante la ausencia de respuesta, se retiró del lugar sin extender la pesquisa. Allí dentro estaban Amanda Berry, desaparecida en 2003; su hija de 6 años, concebida durante el cautiverio; Gina De Jesús, raptada en 2004, y Michelle Knight, cuyo rastro se perdió en 2002.
Otra mujer que vive en la zona, Elsie Cintron, contó que muchas personas del barrio vieron «mujeres encadenadas» y «desnudas». «Pero (los policías) no lo tomaron en serio», dijo Cintron, quien además dijo que la llamada de emergencia realizada por Amanda Berry tampoco fue tomada seriamente.
En respuesta a las denuncias, la policía de Cleveland negó tener registros de llamadas al 911 en los últimos dos años que informaran sobre movimientos extraños en la casa de Ariel, Pedro y Onil Castro, quienes están siendo interrogados por el secuestro de las jóvenes.
En una conferencia de prensa, las autoridades ratificaron que no recibieron pistas desde el vecindario sobre los secuestros en los últimos once años. Además, informaron que sólo tienen registros de dos incidentes relacionadas con esa casa: uno en 2000 y otro en enero de 2004, cuando ya dos de las tres chicas habían sido secuestradas. En ese último caso, los efectivos policiales llegaron a llamar a la puerta pero, como nadie respondió, se retiraron.
La policía admitió, sin embargo, que realizará una investigación interna para saber por qué los funcionarios que atendieron la llamada de emergencia de Berry no permanecieron comunicados con la mujer hasta que llegaron los vehículos policiales. También reveló que las víctimas estuvieron atadas con cadenas y cuerdas durante su cautiverio, pero por el momento no hay precisiones sobre si alguna de ellas sufrió abusos sexuales. Las tres mujeres y la niña rescatadas ya se reunieron con sus familias, pero hasta ahora prefirieron no hacer declaraciones a la prensa para contar el calvario que vivieron.
En un comunicado difundido ayer, el alcalde de Cleveland, Frank Jackson, defendió el rol de la policía y explicó que los efectivos actuaron como está previsto. Sin embargo, prometió que hará cambios en caso de que fuesen necesarios.

Fuente: Efe, dpa y Ansa