Enfrentarse a Muhammad Alí, el mejor boxeador del mundo, y no hacer el ridículo era el objetivo de Oscar «Ringo» Bonavena, un muchacho de barrio que llegó más lejos de lo esperado. En ese duelo, del cual se cumplen hoy 40 años, no hubo título en juego, aunque para Bonavena era determinante en su campaña deportiva.

A esa altura, inicios de los 70, el púgil porteño había logrado cierto reconocimiento en Estados Unidos. Para Alí, Bonavena era un escalón más en su objetivo de recuperar la corona de los pesados, y hasta vaticinó un nocaut en el noveno round.

Sin embargo, «Ringo» apeló a toda su verborragia para calentar el ambiente. Llamó «chicken» (gallina) a Alí y también se refería a él como Cassius Clay, cuando el norteamericano ya era musulmán.

Aquí la presentación de Bonavena paralizó a todo el país, y los 80 puntos de rating que consiguió Canal 13 la convirtieron en uno de los sucesos deportivos más importantes de la historia. En tanto, unas 20.000 personas colmaron el Madison Square Garden.

En el noveno round, que supuestamente iba a ser el de la definición, quien cayó a la lona fue Alí, aunque producto de un resbalón y no de un golpe neto de Bonavena. Sin embargo, la fotografía de esa escena, con «Ringo» en posición dominante y su oponente caído, quedó marcada como una postal del deporte nacional.

A pesar de esa situación, Alí seguía al frente en las tarjetas y en la última vuelta Bonavena salió a jugarse el resto. No acertó, y ya fatigado cayó tres veces. Perdió por nocaut técnico. «Guapié (sic), ¿no es cierto?», le preguntó a uno de sus colaboradores camino al vestuario. No hacía falta una respuesta positiva.

Fuente: La Gaceta

Por Leo

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