Nathan Cirillo, el soldado que fue blanco del ataque de un fanático islamista en el Parlamento, era amante de los animales. Sus mascotas no pueden aceptar que ya no volverán a verlo

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Las imágenes de los dos perros asomando sus hocicos debajo de la verja de madera hace llorar a cualquiera. Rodeados de las flores y banderas canadienses que decoran la entrada de la casa en la que vivía el soldado asesinado en Ottawa, los animales esperan que la angustia de todos sea algo momentáneo, y que su dueño finalmente reaparezca.

Nathan Cirillo, de 24 años, amaba a esos perros. En sus cuentas de Facebook e Instagram había publicado varias fotos abrazándolos y mimándolos. Algo que ya no podrá repetirse.

El que, a pesar de su corta edad, sí comprende lo terrible de lo ocurrido es Marcus, su hijo. Nathan cuidaba sólo al niño de seis años, ya que su madre se fue poco después de parirlo.

«Él se hizo cargo, fue algo admirable. Se encendía cada vez que hablaba de su hijo. Me siento tan mal por él. Se quedó sin su padre», contó Randi Lotsber, una ex novia, en diálogo con The Star.

Pero el niño no se quedará solo. Kathy, la madre de Nathan, viajó a Ottawa para despedir a su hijo y hacerse cargo de su nieto. Aún es un interrogante qué pasará con los perros.

El soldado fue asesinado el miércoles mientras hacía guardia en el Monumento a los Caídos de la Guerra Nacional, ubicado frente al Parlamento. Michael Zehaf-Bibeau lo asesinó de un disparo al iniciar un raid terrorista en el Palacio Legislativo. Fue abatido minutos después, sin cobrarse ninguna otra víctima.

Fuente: www.infobae.com