Una rubia exuberante. Un funcionario preocupado por su apariencia. Un matrimonio roto. Un apodo sugestivo. Un viaje al otro lado del mundo. El juego de las escondidas ajado en su perfección. Misterio, amor, secretos. El romance oculto entre Martín Redrado y Luciana Salazar contiene todos los ingredientes que dan espectacularidad a una historia. Sin embargo, ahora que el affaire ha salido a la luz, también se destapan con él los detalles de un vínculo que parece haber florecido hace un año.

Todo se retrotrae a enero de 2010, de acuerdo con Perfil.com, cuando Redrado atravesaba, al parecer, una doble crisis. Por un lado, un decreto del Poder Ejecutivo lo destituía como presidente del Banco Central de la República Argentina, cargo que abandonaría efectivamente tras 22 días de cuestionada resistencia. Por otro, su relación con Ivana Pagés -a quien lo unían 15 años de matrimonio y dos hijos- parecía resquebrajarse.

Salazar, entonces, parecía lejos de esas vicisitudes. Desde su cuenta de Twitter daba señales de que alguien nuevo ocupaba sus pensamientos, pero también jugaba al enigma. «¡Quiero gritarle al mundo lo que estoy sintiendo!», escribió, aunque ese grito se mantendría ahogado durante mucho tiempo. En cambio, surgió un apodo con el que en adelante aludiría al caballero misterioso: «Mr. Big».

El secreto parecía conservarse hasta mayo pasado, cuando un programa de chimentos los vinculó por primera vez. No obstante, a fines de julio, un pasacalles logró desconcertar a los especialistas de la farándula. El cartel apareció frente a la casa que Pagés y Redrado compartían. «Martín: te amo. Te respeto. Sos el mejor en todo sentido», decía el mensaje firmado por «Ivana». Mientras tanto, Salazar seguía sin dar más pistas acerca de su enamorado, pese a los reiterados intentos de Marcelo Tinelli por averiguar su identidad cada vez que la vedette salía a la pista del «Bailando por un sueño».

En septiembre, surgieron más razones para la confusión: un paparazzi fotografió a la rubia con otro hombre. Rápidamente, ella se encargó de aclarar que se trataba de un amigo y que no tenía nada que ver con «Mr. Big». Redrado, en tanto, seguía apostando por el silencio. Así las cosas, el runrún comenzó a aplacarse.

Hasta la semana pasada. Una foto sorprendió a la pareja del momento en las islas Fiji. Aparentemente, la modelo y el economista creían que, por tratarse de tierras alejadas, nadie los reconocería. No fue así: un argentino que viajaba por Oceanía obtuvo el documento testimonial por el que cualquier chimentero hubiese pagado millones. Puestos en evidencia, ellos ni se inmutan: Luciana apuesta al despiste por Twitter y él sigue recibiendo consultas profesionales. ¿Hasta cuando sostendrán la pantomima?…

Fuente: La Gaceta

Por Leo

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