La negociación de la deuda externa está trancada en su capítulo con organismos internacionales entre el cronograma de vencimientos del Club de París y el de las negociaciones con el Fondo Monetario. Y este viaje de Alberto Fernández con Martín Guzmán a Europa tiene pocas probabilidades de cambiar el escenario con el FMI. Así lo advirtió este lunes el ex director del organismo Claudio Loser a este medio: «La gira del presidente por Europa es más para la tribuna», aseguró.

En el Gobierno, en tanto, aseguran, que el objetivo del viaje del presidente con el ministro de Economía radica en conseguir la comprensión de parte de los primeros mandatarios del G7 de los impedimentos que enfrenta la Argentina para hacer frente a los pagos de la deuda externa y a las demandas extraordinarias que genera el Covid. Por lo pronto no hubo señales que les permitan esbozar un objetivo que ponga la vara más arriba, como ser el respaldo abierto de los acreedores a una extensión de los plazos gracia posteriores al 28 de mayo para la declaración del default, que son de 60 días corridos.

La visita de Alberto creo que es para la tribuna. Quizás puedan correrse de sesenta a noventa o ciento veinte días la declaración de atraso de parte del Club de París. Pero en términos de alargar los plazos para el FMI y eliminar las sobretasas, esto requiere de una unanimidad para la cual no hay tanta posibilidad de lograrla.

«La visita de Alberto Fernández creo que es fundamentalmente para la tribuna. Evidentemente podemos decir que va a haber una recepción positiva para un país deudor con problemas serios, pero van a haber comparaciones con países del mismo nivel de ingresos y de desarrollo que la Argentina, que hagan que los cambios que pueda llegar a conseguir el presidente sean relativos. Quizás puedan correrse de sesenta a noventa o ciento veinte días la declaración de atraso de parte del Club de París», dijo Claudio Loser a LPO.

«Pero en términos de alargar los plazos para el FMI y eliminar las sobretasas, esto requiere de una unanimidad para la cual no hay tanta posibilidad de lograrla. Esto se trata de ir a hablar y explicar nuestra posición, y puede haber ciertas simpatías pero sin impactos en términos de la negociación», aclaró.

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Con el Club de París la gira por Europa también tiene sus limitaciones. Como advirtió el economista Héctor Rubini, en la composición de estos más de 2.300 millones de dólares que se vencen dentro de tres semanas, «casi el 68% se concentra en pasivos con los gobiernos de Alemania, Japón y Holanda». Y esta gira del presidente por Portugal, España, Francia, Italia y el Vaticano no los incluye. Entre estas naciones no llegan ni al 15% de las acreencias contra la Argentina. Sea como sea, también se requiere de unanimidad entre las dieciséis naciones acreedores para conseguir un aplazamiento de los vencimientos.

Por lo pronto, Portugal le aseguró a Alberto Fernández su apoyo en el directorio del FMI para que, aunque sea de forma transitoria, se reduzca la sobretasa que paga la Argentina en concepto de la magnitud del endeudamiento que tomó.

La agenda de Alberto Fernández también incluye otros temas como el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur que tiene puntos que no son del agrado de Argentina -lo que se vio en las últimas reuniones puertas adentro del Mercosur- y también otros que generan rechazo de la Unión Europea centradas en el cuidado medioambiental en especial en Brasil. En este punto, Alberto Fernández respaldó la posición portuguesa. Pero además restan otros puntos sobre la distribución internacional de recursos de parte del FMI.

Lo que es significativo en última instancia, aun cuando se llegue a un entendimiento con algunos líderes de Europa, no hay un consenso para que Argentina sea tratada de manera diferencial

En este sentido, Loser aclaró que dentro de esta gira: «También va haber otro tipo de temas, como ser la asignación de los DEGs que le puede dar a la Argentina una cantidad importante de reservas que, una vez que se apruebe todo el esquema, pueden ser utilizadas de la manera en que los países quieran. Esto es positivo, pero no tiene nada que ver con la Argentina. Respecto de la influencia que puede tener el Papa, con lo que también hubo bastante ruido, creo que es algo que no tendrá tanta efectividad porque el Fondo va a decir ‘Tenemos que renegociar, les podemos dar diez años en lugar de tres, les podemos dar tasas de interés razonables, tenemos que tener una visión bastante clara de la trayectoria de ajuste económico aunque no sea inmediato’. Por eso pienso que este viaje es más para la tribuna, que para solucionar las cosas para la Argentina».

«A los países pobres sí hay que ayudarlos, pero a la Argentina aunque sea un país empobrecido, no podemos considerarlo pobre como a un país de África, con niveles de ingresos sensiblemente más bajos y donde hay que considerar un perdón (de la deuda) importante. Lo que es significativo en última instancia, aun cuando se llegue a un entendimiento con algunos líderes de Europa, no hay un consenso para que Argentina sea tratada de manera diferencial», concluyó el economista mendocino y ex director del Fondo Monetario.

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