La Capilla Sixtina: Miguel Angel se habría inspirado en un “sauna”

Para los miles de peregrinos y turistas que recorren todos los días la Capilla Sixtina, El juicio final, de Miguel Angel, es una monumental representación de la segunda venida de Cristo.

Pero ahora un nuevo estudio sostiene que la enorme pintura se basa también en las sórdidas escenas que el artista del siglo XVI vio en los baños públicos romanos, que también hacían las veces de burdeles para prostitutas de ambos sexos.

“Las figuras que descienden al infierno y ascienden al cielo se inspiran en los viriles y fornidos obreros y porteros que Miguel Angel habría visto durante sus visitas a estos baños, que están bien documentadas” explicó Elena Lazzarini, investigadora en la Universidad de Pisa y autora de este estudio. “Fue aquí donde definió la contextura del hombre trabajador como el físico ideal” agregó.

Los baños públicos, que proliferaron en Roma en su momento, ofrecían baños de vapor, masajes y tratamientos médicos básicos con sanguijuelas “pero también ofrecían habitaciones en donde había escenas de promiscuidad y prostitución, tanto entre hombres como entre mujeres” añadió Lazzarini.

Según Lazzarini, muchos de los beatos y condenados que forman parte de los frescos de la Capilla Sixtina son retratados en situaciones obscenas.

Lazzarini destacó también que en la pintura, que ocupa una pared entera de la capilla en donde se realizan los cónclaves papales, uno de los condenados es arrastrado de sus testículos hacia el infierno mientras que los hombres que van hacia el cielo se abrazan y besan “en forma ambigua”.

“Este tipo de escenas podrían haberse inspirado en las visitas a los baños romanos” agregó Lazzarini.

Antonio Paolucci, director de Museos del Vaticano, aclaró que la teoría de Lazzarini no era motivo de vergüenza para la Santa Sede.

“Es perfectamente posible y no cambia nada ” dijo Paolucci. “Miguel Angel estudió la forma humana en todos lados, incluidos los hospitales. Y esa pasión por el cuerpo humano , masculino en especial, se mantiene intacta. Si hubo alguna vez alguna vergüenza por ello fue en su época, no ahora”.

Luego de su concreción, quienes se oponían dentro del Vaticano a la preponderancia de hombres desnudos en la pintura estuvieron a punto de destruirla . Los genitales expuestos fueron cubiertos por el artista Daniele da Volterra, bautizado como “el pintor de calzones”.

“El maestro de ceremonias del Papa, en su momento, dijo que la pintura era una obra que sólo podía exhibirse en baños públicos y posadas y fue muy específico en su comentario” concluyó Lazzarini.

Fuente:revistaenie.clarin.com

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