EL FIN DEL CEPO.Equivale al 10% de lo que vale la producción total del sector. Además, el dólar que reciben es 40% más caro que antes.

De una semana a la otra, a los productores agropecuarios les cambió la cara. Gracias al efecto combinado de la rebaja de retenciones y la salida del cepo, lo que antes eran gestos de desazón se transformaron ahora en euforia. La explicación es sencilla: con la baja de los derechos de exportación el agro recibirá casi US$ 3.700 millones adicionales, cerca del 10% de lo que vale su producción. Y por efecto de la devaluación, esos dólares valdrán casi 40% más.
El cálculo sobre el dinero que recuperarán los productores (o se deprimirán los ingresos fiscales, según el lado de donde se mire la cuestión), lo realizó el IERAL de Fundación Mediterránea. En base a los valores de exportación de 2015, estimó esa suma en US$ 3.685 millones, lo que implica 2,5% de la recaudación nacional, aunque las provincias y municipios también resignarán por vía del Fondo Federal Solidario unos 275 millones.
Según este trabajo, el Decreto 133 (que el jueves pasado definió alícuotas 0 para todos los productos del campo, menos la soja, que tributará 30%) beneficiará a los productores de ese poroto (US$ 917 millones), a los de maíz (667 millones) y a los de trigo (295 millones). También se beneficiarán el maní (48 millones), las frutas (47 millones), el girasol (170 millones) y las carnes (274 millones).
Estos reintegros al sector primario actuarán de modo muy diferente según sea la actividad de cada productor, su escala y la distancia de su establecimiento a los puertos o centros de consumo. Pero a grandes trazos, la rebaja de retenciones permitirá una visible recuperación de la rentabilidad que había perdido la agricultura pampeana por efecto de la baja de los precios de los granos, cercana al 40% en los últimos dos años. Para las economías regionales, en cambio, las medidas resultan una aspirina ante la crisis.
Para dimensionar el impacto, vale comparar esta inyección de US$ 3.700 millones con el aporte total realizado por el sector desde que se reimplantó el tributo en 2002, unos 80.000 millones. La cifra que resignará el Fisco, por otro lado, será menor a la que seguirá cobrando por la persistencia de las retenciones a la soja, unos US$ 5.000 millones cada año.
Ahora bien, si a la menor presión tributaria se le suma los efectos de la devaluación (cada dólar que ingrese valdrá unos cuantos pesos más), ya hay quienes piensan que el gobierno de Mauricio Macri exageró en el bandazo a favor del sector agropecuario.
“La decisión de devaluar y, en simultáneo, eliminar retenciones implica una transferencia de ingresos hacia los exportadores de soja, girasol, maíz y trigo de 128.868 millones de pesos (de los cuales, el 66% corresponde a soja) y, como transferencia global, equivale a casi el 3% del PBI total de nuestro país”, apuntó el referente económico de Unión Popular, Claudio Lozano, que afirmó: “Con una transferencia similar, dirigida a incrementar los ingresos del 30% más pobre de la población más, podríamos terminar con la pobreza”.

Fuente: Clarin