El año que se cierra significó un fuerte sacudón en la política nacional por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, que volvió a posicionar al oficialismo de cara a ala sociedad, y desconcertó a la oposición con vistas a las elecciones de octubre. Análisis de un año que marca el principio de una nueva era en el escenario político nacional.
Se acaba el 2010 y es hora de hacer un repaso sobre lo que sucedió políticamente en un año cargado de noticias políticas que convulsionaron el ambiente, y que representó la pérdida del mayor animal político de la Argentina del siglo XXI, como lo era el ex presidente Néstor Kirchner, que puso fin a un reinado con manejo férreo del poder por parte del santacruceño, y que ha sumergido al oficialismo en un mar de dudas sobre los pasos a seguir de cara a las elecciones de octubre de 2011.

La falta de cuidado a su cuerpo y salud, la sobreexposición, su adicción al trabajo, las múltiples actividades políticas a lo largo y ancho del país, el stress, la falta de descanso, los disgustos políticos que recibía por su armado a nivel nacional, entre otras cosas, fueron minando la salud de Néstor Kirchner, que terminó por estallar el miércoles 27 de octubre en Río Gallegos, dejando tras de sí un legado que nadie se atreve a predecir cómo continuará a lo largo del tiempo.

La incapacidad mostrada por el kirchnerismo a través de los años para la formación de cuadros políticos, ha llevado a que el país esté sufriendo dentro del Partido Justicialista, una especie de acefalía, en la cual ningún hombre o mujer del peronismo se aventura a presagiar qué es lo que puede llegar a ocurrir en el corto y mediano plazo.

El sentirse omnipotente a todo, sin rivales ni límites a nada, llevó al santacruceño a tener un ritmo de vida que no pudo mantener con su cuerpo, que le jugó una mala pasada y que ha dejado a todo su espacio político en una encrucijada en la cual la presidenta Cristina Fernández deberá sacar todo su potencial político a la luz si quiere llevar este proceso político adelante y darle alguna claridad de viso para seguir más allá del 2011.

La muerte de Kirchner llevó a que desde diversos sectores se resaltara lo bueno del ex mandatario nacional, aunque muchos evitaron mencionar también los hechos negativos que marcaron a fuego el gobierno del santacruceño, y que lo llevaron a ser una figura que despertó tantos amores como odios en la sociedad.

Con un discurso duro y tirado más al lado nacional, donde se encargaba de resaltar sus diferencias con los empresarios y la década del ’90, le llevaron a ganar una corriente progresista que aún hoy es la base vertebral del kirchnerismo, y con la cual se quiere dar fuerzas a la presidenta Cristina Fernández para que continúe en el cargo y se lance de lleno a la reelección en el 2011.

Cuando todo hacía pensar que el patagónico era el candidato natural del oficialismo a la presidencia para el año que viene, su fallecimiento abrió una nueva incógnita sobre quien será el hombre que represente al kirchnerismo en dichas elecciones. Más allá de que los números de los sondeos dan a la presidenta Cristina Fernández como la favorita, son muchos los que creen que no será candidata a la reelección, y que el oficialismo buscará por otros lares sus nombres para presentar a la sociedad.

Todas las fichas parecen estar puestas en hombres como el gobernador bonaerense Daniel Scioli y el ex mandatario santafesino Carlos Alberto Reutemann, aunque por ahora todo está en medio de una gran nebulosa, que los hechos políticos que se sucedan de ahora en adelante ayudarán a develar sobre el camino que seguirá el kirchnerismo de cara a octubre.

Estas turbulencias internas dentro del oficialismo han quedado marcadas por la gran división que hay entre el peronismo ortodoxo, representado por los gobernadores del interior del país y los intendentes del conurbano bonaerense, y la denominada “Transversalidad” que nuclea a hombres provenientes de distintos armados progresistas, movimientos sociales y estudiantiles, que pugnan por ver quién tiene mayor poder al interior del PJ; provocando fuertes sacudones a la vida política diaria del país.

La división existente entre el creciente sector que comanda la Juventud K junto a los organismos defensores de los Derechos Humanos y los movimientos sociales, choca de lleno con las ambiciones del peronismo más ortodoxo, que sumado al apoyo indisimulable que da el titular dela CGT, Hugo Moyano, a los Barones del conurbano en esta pelea, abre una gran interrogante sobre lo que sucederá en el corto y mediano plazo en el universo K.

Las secuelas que dejará la muerte del ex presidente Néstor Kirchner serán muy grandes tanto fuera como dentro del PJ, y mostrará a un oficialismo que intentará fortalecerse a su interior detrás de la figura de la presidenta Cristina Fernández, pero que también puede llevar a que la estructura del Frente para la Victoria, que quedó deteriorada luego de la derrota en las pasadas elecciones legislativas, continúe marchitándose y se sufra una sangría de dirigentes aún mayor, que ante la falta de perspectivas busque nuevos bosques en donde plantar sus semillas.

Para una persona como Néstor Kirchner, tan acostumbrado a tener la sumatoria del poder sobre sus espaldas, lo llevó a no dejar tras su suerte ninguna clase de testamento político más allá de su esposa, lo que puede perturbar fuertemente el panorama político nacional en el corto y mediano plazo, con las consiguientes pérdidas que eso representará para todo el pueblo argentino.

Pero no sólo dentro del PJ hubo revueltas en este 2010, sino que en el radicalismo y en el panradicalismo aglutinado en lo que fue alguna vez el Acuerdo Cívico y Social, se levantaron grandes nubarrones internos por las internas por las candidaturas de cara al 2011. La pelea en el radicalismo entre el vicepresidente Julio Cobos, el diputado Ricardo Alfonsín, al que se sumó en las últimas semanas el senador Ernesto Sanz, ha hecho que la UCR se haya sumergido en una interna feroz para ver quien es la cabeza visible de este espacio político para las próximas presidenciales.

Por el momento, las de ganar las lleva el legislador bonaerense, quien cuenta con el apoyo de lo que significa el aparato de la UCR a nivel nacional y el de ser el político que mejor mide en las encuestas. Cobos ha dejado de tener peso al interior de la UCR, y su indefinición para lanzar su candidatura le ha hecho perder terreno en el seno radical más duro. Por su parte, Sanz tiene una gran contra imposible de superar en el corto y mediano plazo, como lo es su fuerte desconocimiento ante la población, ya que según todos los sondeos, más del 60 por ciento no sabe quién es, lo que hace poco probable una candidatura suya por parte del centenario partido.

Por otro lado, el rompimiento de la chaqueña Elisa Carrió y la Coalición Cívica con el ACyS, lleva al radicalismo a temer que esos votos puedan posibilitar la reelección de Cristina o el triunfo del candidato oficialista en octubre, porque saben que hay un sector opositor duro al kirchnerismo, que ve en Carrió a su líder natural, y que ese 10 por ciento de votos que pueda conseguir la chaqueña, sería trascendental para poner a un armado panradical en una segunda vuelta electoral con el oficialismo.

Sin ningún lugar a dudas la gran sorpresa de este año políticamente hablando, ha sido el fuerte crecimiento que ha tenido Fernando “Pino” Solanas en las encuestas, que con piso electoral de un 10 por ciento, y un techo de más del 20%, posiciona al nacionalismo de izquierda en una posición expectante de cara a las próximas elecciones presidenciales, donde la posibilidad de acceder a una segunda vuelta ya no es tan lejana, sobre todo si logra armar acuerdos electorales como se prevé con Luis Juez en Córdoba, y la posibilidad de acordar con el Socialismo de Hermes Binner y el GEN de Margarita Stolbizer.

En armado de la derecha y centroderecha nacional, tanto los referentes del PRO de Mauricio Macri como del Peronismo Federal, se han sumergido en una batalla por saber quién será el líder de este espacio para el 2011, con lo que han abierto una pelea muy fuerte a su interior, con la casi imposibilidad de lograr acuerdos electorales para el año que viene.

Los acercamientos entre Macri y Duhalde han quedado paralizados luego de los hechos de Villa Soldati, donde el jefe de gobierno porteño lanzó declaraciones totalmente ridículas, que rozan la xenofobia, el racismo y la discriminación, lo que evidencia su posición más ligada a los intereses de la extrema derecha, lo que le ha hecho perder la posibilidad de alcanzar alguna alianza electoral con el Peronismo Federal, sobre todo con los sectores que lideran Felipe Solá y Mario Das Neves, que vieron con desagrado las vociferaciones del ex presidente de Boca.

El Peronismo Federal por su parte, no logra amalgamar una propuesta conjunta, y todos sus candidatos reunidos no logran juntar siquiera el 35% de intención de voto que tienen en estos momentos la presidenta Cristina Fernández, por lo que será muy difícil que un hombre de este espacio pueda lograr grandes aspiraciones electorales en octubre del año que viene.

Pero uno de los hechos políticos más lamentables del 2010, poco ha tenido que ver con lo que la sociedad espera de la política, y es lo que ha sucedido en Villa Soldati con la toma de terrenos públicos, donde lo peor de la clase dirigente salió a la luz, con los punteros políticos manejando una situación que se les fue de las manos a la dirigencia local, y que hastió a la sociedad en su conjunto.

Estos hechos han sido el disparador para preguntarse a quién realmente beneficia un Estado ausente en las mínimas necesidades básicas de una población, que ante el menor desborde social, apuesta a la represión o directamente a negociados que rozan lo ilegal para frenar hechos que perjudicarían su imagen ante el resto de la sociedad.

Todo este marco de situación ha llevado a la sociedad a tener un alto grado de descreimiento hacia las acciones que hacen periódicamente desde la dirigencia nacional, porque es vox populi dentro de la ciudadanía que nada de lo que hacen o dicen estos hombres se debe a la voluntad de mejorar la situación de la población, sino sólo a motivos egoístas y mezquindades personales para sacar provecho de la desgracia ajena.

En un país con más de 16 millones de personas por debajo de la línea de pobreza, y otro tanto que apenas logra sobrevivir a las vicisitudes diarias, si se le quiere calmar los ánimos y bajar el deterioro de la imagen argentina, cayendo nuevamente en más preponderancia de la vieja clase política que puede llevar a la Argentina a un nuevo 2011 con repercusiones aún impredecibles para el país.

El país precisa que se abra en forma definitiva una puerta que señale políticas de estado donde la exclusión se transforme en un pasado muy lejano y la pobreza deje de existir totalmente. Es necesario que se abra un camino en el que los distintos líderes en su conjunto, sin distinción de partidos políticos, hayan podido construir habiéndose hecho cargo cada uno de ellos de las responsabilidades que tuvieran en la ocasión.

Un 2010 cargado de noticias políticas que modificaron el tablero que se había elaborado a comienzos de año, y que han llevado a que la relación entre la sociedad y la clase dirigente no se haya modificado en lo más mínimo, sino que el clima de descreimiento sigue intacto, por lo que se deberá trabajar mucho desde los espacios de poder y desde las personas con poder de decisión para cambiar un panorama que abre más dudas que certezas de cara al futuro.

Fuente: www.agenciacna.com

Por Marta

Deja una respuesta