La modelo se fue de vacaciones a Miami con su mejor amiga y encendió una serie de rumores sobre la historia de amor que estaría viviendo con ella.

Karina Jelinek siguió el consejo de su abogada, Ana Rosenfeld, y se tomó unos días de descanso en Miami para tomar distancia del escándalo mediático generado por las declaraciones de su marido, Leonardo Fariña, acerca un caso de supuesto lavado de dinero. Pero la morocha no se fue sola, sino que contó con una mujer de confianza, la diseñadora Paz Cornú.

La cercanía, la camaradería y la afinidad de las dos morochas disparó un rumor sobre una supuesta relación amorosa, sobre todo porque compartieron un cuarto con cama matrimonial en el hotel Setai de South Beach y se mostraron más osadas y provocativas que nunca en el boliche Miami Vice. Pero Jelinek no se dejó envolver.

«Dijeron que yo tenía una historia con Paz. Ya no sé con quién más me van a relacionar», protestó la modelo a la revista Pronto. «Paz es una amiga, la conozco hace seis años», reveló Jelinek, para terminar de una vez por todas con los rumores.

Cornú sería tan de confianza que la morocha se unió a ella para su próxima meta laboral: «Ahora tenemos un proyecto para sacar unas remeras estampadas con frases mías. Yo siempre viajo con Paz porque somos muy amigas y nos llevamos bárbaro», explicó Jelinek.

«Con Paz tenemos muchas cosas en común, pero ella está de novia con un polista que se llama Javier, con el que tanto Leo (Fariña) como yo nos llevamos muy bien», reveló.

Pero entonces, ¿a qué se debió la soledad de dos chicas lindas en las playas de South Beach? «La mayoría de las veces me encontraba con mi marido alla (en Miami)», expresó la morocha, quien definió su estado civil actual como «casada y con el anillo puesto».

Al mismo tiempo, Jelinek se encargó de desmentir su affaire con el abogado Fernando Burlando, a quien se encontró en Miami por los avatares del destino. «De casualidad me encontré con Fernando en el hotel, y a los dos minutos empezaron a decir que había viajado con él», señaló la morocha.

«No puedo saludar a nadie que enseguida me inventan un romance», disparó indignada Jelinek. «Ayer me vincularon con Burlando, hoy con Paz, y mañana vaya uno a saber con quién me van a inventar un romance», sentenció.

Minuto Uno