El australiano Julian Assange, cuyo sitio web WikiLeaks acaba de provocar un nuevo terremoto filtrando los entresijos de la diplomacia estadounidense, es una personalidad escurridiza, y un profeta de la transparencia absoluta, aunque con numerosas zonas oscuras en su biografía.

Creador y figura emblemática del sitio internet especializado en filtrar información de inteligencia, este hombre de 39 años y cabello canoso ha acumulado revelaciones en los últimos años, de Irak a Kenia pasando por Islandia y, más recientemente, las guerras de Afganistán e Irak y la diplomacia estadounidense.

«Queremos tres cosas: liberar la prensa, revelar los abusos y salvaguardar documentos que hacen Historia», explicaba recientemente a la AFP en Estocolmo.

En poco tiempo, Assange se convirtió en el hombre que ha hecho temblar la CIA, en el revelador de abusos, en apóstol de la transparencia… pero al mismo tiempo ha mantenido un gran enigma en torno a su persona.

Por ejemplo, se niega a decir a dónde va o de dónde viene, viaja de capital en capital alojándose en casa de simpatizantes o conocidos, no da apenas su número de celular y tampoco precisa la fecha exacta de su nacimiento.

«Estamos ante organizaciones que no obedecen a reglas. Estamos ante agencias de inteligencia», asegura.

Assange milita además por un nuevo periodismo.

«A menudo nos preguntan: ¿verifican ustedes sus fuentes? Lo que verificamos son documentos. Llamamos y preguntamos: ¿son suyos estos documentos? ¿Sí, no, tal vez? Y creo que se trata de una exigencia muy superior», dice.

Nacido en 1971, sin decir la fecha, en Magnetic Island, noreste de Australia, Assange tuvo una infancia movida, habiendo pasado por 37 escuelas, según cuenta a la prensa australiana.

En su adolescencia, Assange se destacó como pirata informático hasta que lo descubrió la policía de Melbourne. Para escapar a la justicia, tuvo que pagar una multa y jurar que mantendría una buena conducta.

Assange cuenta que fue «consejero de seguridad, fundador de una de las primeras compañías de servicios informáticos en Australia, asesor tecnológico, investigador periodístico, coautor de un libro».

En 2006 fundó Wikileaks, con «unas diez personas procedentes de los ámbitos de los derechos humanos, la prensa y la alta tecnología».

Aunque el sitio empezó pronto a hacerse conocido publicando sus primeras primicias, Assange no se hizo realmente famoso hasta este año, con tres grandes filtraciones.

Los más de 250.000 cables diplomáticos estadounidenses cuya publicación comenzó el domingo se añaden a los cientos de miles de archivos clasificados del ejército norteamericano sobre las guerras de Afganistán e Irak, filtrados en julio y octubre.

Sin embargo, al final del verano, le surgieron varias dificultades a Assange. Durante un paso por Suecia, en agosto, dos mujeres jóvenes lo acusaron de violación y agresión sexual.

La investigación se demoró, pero a mitad de noviembre, Suecia, que ya le negó un permiso de residencia, emitió un mandato internacional de arresto para interrogarlo.

Los problemas también vienen del interior de WikiLeaks. A fines de septiembre, un portavoz alemán de la organización, Daniel Domscheit-Berg, salió ruidosamente denunciando «el autoritarismo» de Assange. Éste se ha peleado también con otro apoyo, la diputada islandesa Birgitta Jonsdottir.

Asimismo lo acusan por varios lados de «irresponsabilidad», porque algunas fugas podrían poner en peligro a personas cuyos nombres aparecen citados en documentos.

«No tenemos por objetivo que se agreda a gente inocente», se defendió el australiano a fines de septiembre en Londres. «Tenemos exactamente el objetivo contrario», aseveró, repitiendo que sólo busca «la verdad».

La buena noticia para Assange es que Ecuador le ha propuesto darle un permiso de residencia sin condiciones

Fuente: terra

Por Marta

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