Sigue la ofensiva contra el ‘contado con liquidación’ desde que Cristina Fernández denunciara la operatoria en un acto en Casa de Gobierno que provocó la renuncia de Juan Carlos Fábrega del Banco Central. Ahora Economía pondrá la lupa en las aseguradoras y administradoras de fondos que gestionan sus títulos. Quieren que informen sus deudas en dólares para saber cuánto pueden vender y así desalentar el ‘contado con liqui’.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- A mediados de setiembre, las aseguradoras cometieron un grave error ante este gobierno: Informaron ganancias cuantiosas y así sonaron las alarmas en Economía. Los balances anuales del sector a junio de 2014 mostraron que la producción trepó 35% y los resultados finales del ejercicio tuvieron una rentabilidad que duplica a la del período anterior y que equivale al 11,9% de las primas devengadas, un guarismo muy superior al 6,7% obtenido en 2013, pero la tarifa era claramente insuficiente y el capital de las aseguradoras se está evaporando.

Según Revista Estrategas, en un artículo publicado el 18/09, el resultado final del ejercicio 2013/2014 fue “excelente”: una ganancia de $10.273 millones que representan casi el 12% de las primas netas. Por supuesto que esa rentabilidad está apoyada en la columna vertebral del negocio asegurador: los beneficios que reportan las inversiones. El resultado financiero del ejercicio ha sido un récord extraordinario: $ 23.916 millones, que representan el 27,8% de las primas devengadas. Todo puede mejorarse, pero este resultado financiero tan sobresaliente será difícil de repetir. En el ejercicio anual anterior, que tuvo también un resultado financiero fantástico, el guarismo sobre primas devengadas alcanzó al 17,4%. Ahora son 10 puntos porcentuales más.

En el marco de la guerra contra el dólar, ayer (9/10) a través de la la Comunicación 4222 de la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) se requiere a las aseguradoras el detalle de sus «pasivos nacidos en obligaciones de contratos en moneda extranjera conforme lo previsto en el artículo 33 de la Ley 20.091, existentes al 30 de septiembre de 2014». Se trata de las reservas técnicas y de siniestros pendientes en moneda extranjera para cumplir con sus obligaciones con los asegurados.

En 5 días hábiles, deberán informar la moneda, el total del pasivo expresado en la moneda original y en pesos y los planes. Pero no los plazos de los pasivos.

El diario Ámbito Financiero advierte en una columna de Ignacio Doll sobre esta medida: “los ejecutivos del sector se resistían con este primer argumento al pedido oficial: una venta de activos dólares dejará a las compañías demasiado expuestas a las deudas que hoy tienen en moneda extranjera con sus asegurados y las reaseguradoras (y que sumadas a las que son en pesos ascienden hoy a los $ 77.000 millones). El segundo argumento era que no podían adoptar una estrategia irracional de este tipo, como la que hoy se les está exigiendo, en un momento en que todo el mercado argentino se dolariza, sin una orden escrita que les sirva de explicación para responder a las objeciones de sus casas matrices”.

El paso siguiente será, según descuentan en el sector, limitar la posición de activos en dólares que tienen ahora para igualarla a su posición de pasivos. «Nos dirán que no podemos tener una cartera más dolarizada que la que deberíamos tener por nuestras deudas», resumió un ejecutivo. Los empresarios reconocen que hoy, por una lógica prudencia, sus activos superan a sus pasivos en moneda extranjera. «¿Quién no buscaría reducir de este modo el riesgo en una economía con inflación del 40% anual y expectativas de devaluación del 45%? Compramos dólares por la misma razón que los ahorristas lo hacen en el mercado», se lamentaron en una de las grandes compañías.

Las compañías de seguros patrimoniales estaban preocupadas por los pasivos contingentes y obligaciones en pesos pero atadas al dólar que podrían quedar descalzadas ante una eventual obligación de vender bonos. Las empresas de vida cuentan con pólizas emitidas en dólares, indicó este 10/10 el Cronista.

«El regulador puede cambiar las reglas de juego; es el riesgo al que está sujeto el negocio local», dijo una asegurada. «Por vender los bonos a pérdida, la rentabilidad del trimestre anterior se arruina en este trimestre. Y si hay una devaluación, te licúa el capital», agregó.

El problema que la conducción Vanoli-Kicillof desconocen es que las aseguradoras ya están ‘descalzadas’ y una devaluación mayor de la moneda, aunque no sea brusca sino en un ritmo creciente, terminaría llevando a la quiebra a las aseguradoras. Pero no sería gratuito, volvería como un boomerang sobre el Gobierno que tendrá que salir a rescatarlas.

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