El ganador del premio Nóbel Günter Grass ha calificado este miércoles (4/04) a Israel de amenaza para la paz mundial en un artículo disfrazado de poema sobre el programa nuclear iraní. Si bien no aporta gran cosa a su obra literaria, marca un punto de inflexión en su mirada hacia la realidad internacional y pone en cuestión los fundamentos de la política alemana y, por extensión, occidental, hacia Oriente Próximo, particularmente frente a Teherán. Razón no le falta, la política occidental hacia Irán -liderada por Washington- no sólo es cuestionable, sino que, mucho peor, es errática.

El ganador del premio Nóbel Günter Grass ha calificado este miércoles (4/04) a Israel de amenaza para la paz mundial y ha pedido que no se le permita lanzar ataques militares contra Irán, en un poema que un diario alemán ha llamado «antisemita».

Grass, alemán de 84 años, es un veterano activista a favor de causas de la izquierda y crítico habitual de las intervenciones militares occidentales como la de Irak. En el poema «Lo que hay que decir», publicado hoy (4/04) en el diario alemán «Süddeutsche Zeitung», también condenó la venta de armas por parte de Alemania a Israel.

Sus palabras fueron censuradas en Alemania, donde cualquier crítica a Israel es tabú por el Holocausto perpetrado por los nazis, una suerte de culpa extendida. Hasta ahora, el país que perpetró contra los judíos uno de los crímenes más monstruosos de la historia ha evitado cualquier protagonismo en el conflicto de Oriente Próximo, limitándose a respaldar a Israel como forma de expiar el pasado.

La propia autoridad moral de Grass no se ha recuperado del todo después de que en 2006 admitiera que sirvió en las Waffen SS en el último año de la Segunda Guerra Mundial, con 17 años, al igual que el actual Papa, Joseph Ratzinger.

«¿Por qué solo ahora lo digo (…): Israel, potencia nuclear pone en peligro una paz mundial ya de por sí quebradiza? Porque hay que decir lo que mañana podría ser demasiado tarde», escribió.

«Y porque – suficientemente incriminados como alemanes – podríamos ser cómplices de un crimen que es previsible», afirmó, y agregó que el pasado nazi de Alemania y el Holocausto no son excusa para guardar silencio sobre la capacidad nuclear de Israel.

«No sigo callando porque estoy harto de la hipocresía de Occidente», dijo Grass, que ganó el Premio Nóbel de Literatura en 1999 por novelas como «El tambor de hojalata», en la que hace una crónica de los horrores en la Alemania del siglo XX.

Está generalmente asumido que Israel es el único país de Oriente Próximo con armas nucleares, algo que ni confirma ni desmiente. Este tipo de armamento podría ser transportado en los submarinos Dolphin que ha comprado a Alemania.

El estado judío ha amenazado con atacar Irán con o sin permiso de USA para frenar la que considera amenaza nuclear de la república islámica. Teherán sostiene que su tecnología atómica solo tiene propósitos civiles de generación de energía. El poema, publicado también en el New York Times, La Repubblica o El País, pide que una «instancia» internacional controle tanto las armas nucleares de Israel como las centrales iraníes.

(Urgente24)

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