Lo anticipó Henry Ramos Allup, candidato a presidir el nuevo Congreso. Se trata de una facultad introducida en la Constitución venezolana por el propio chavismo.

Caracas. Especial
Ludmila Vinogradoff

La alianza opositora venezolana comenzó a meter presión al gobierno de Nicolás Maduro a pocas horas de su masiva llegada al Parlamento nacional, el 5 de enero, donde contará con amplios poderes. Ahora trascendió que su cúpula analiza convocar a un referendum nacional revocatorio sobre el mandato del presidente chavista para procurar un “cambio constitucional” en el Palacio de Miraflores en la primera mitad del año próximo.

La estrategia de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), un conglomerado de 28 partidos desde la izquierda a la derecha venezolana, fue hecha pública este domingo en el diario El Nuevo País por un artículo de opinión firmado por Henry Ramos Allup, secretario general del tradicional partido socialdemócrata Acción Democrática (AD) y uno de los más firmes candidatos a presidir la Asamblea Nacional (AN, unicameral), hoy dominada por el chavismo, a partir del 5 de enero próximo. Desde esa hecha, la oposición contará con una “mayoría calificada” de 122 legisladores que le dará un amplio poder legal para permitirle, por ejemplo, remover funcionarios, derogar ciertas leyes, llamar a una reforma constitucional o alentar una consulta revocatoria sobre el mandato del presidente a partir de la segunda mitad de su mandato. Esta facultad está incluso contenida en la Constitución reformanada por el chavismo.

La coalición se propone “procurar dentro del lapso de seis meses subsiguientes a la toma de posesión de la nueva AN una solución constitucional, democrática, pacífica y electoral para el cambio del Gobierno”, escribió Allup. El dirigente sostuvo que ese objetivo integra “los acuerdos suscriptos y ratificados por todos quienes integramos” la MUD y esos pactos “se mantienen vigentes e incólumes, y vamos a honrarlos”, subrayó Ramos Allup. El dirigente explicó que de ese modo salía al paso de “comentarios insidiosos” según los cuales la alianza alberga a “grupos antagónicos”.

Sin embargo, pese al comentario de Allup, lo cierto es que en el seno de la coalición hay grandes disputas sobre el camino a seguir para enfrentar al chavismo. La cúpula gubernamental, tras perder en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre la mayoría en la Asamblea Nacional, lanzó una estrategia para trabar la gestión opositora en el Congreso y en el Tribunal Supremo Constitucional, donde nombró 13 jueces a días de concluir su mandato parlamentario.

En concreto, en la alianza conviven dos corrientes: una mayoritaria, que es partidaria de procurar el fin del chavismo con absoluto apego a las normas constitucionales y llegar a acuerdos nacionales que permitan mejorar la calamitosa situación económica del país. Este sector está liderado por el ex candidato presidencial Henrique Capriles. El otro grupo, encabezado por el encarcelado Leopoldo López, el alcalde de Caracas Antonio Ledezma y la ex diputada Corina Machado, postula “la salida” del Gobierno como objetivo prioritario. Este sector promovió protestas cotidianas en la calle en febrero de 2014, que concluyeron en disturbios y con un saldo de 43 muertos y casi mil heridos. A raíz de esos hechos, el Gobierno encarceló a cerca de 80 opositores –entre ellos, López y Ledezma– y destituyó a Machado como legisladora.

La última prueba de esas disputas internas se conoció este fin de semana cuando el padre de López criticó a Capriles por haber declarado que “la salida” era una de las grandes derrotas de la oposición. Sin embargo, en una entrevista concedida desde la cárcel hace una semana, el mismo López admitió implícitamente el fracaso de la estrategia: “Hay que salir por la vía constitucional de este desastre lo más pronto posible”, sostuvo.

El domingo, en un artículo en el sitio “2001”, Capriles llamó al gobierno a evitar una “confrontación” y sostuvo que el país “se encuentra en la encrucijada: racionalidad o madurez política o irracionalidad y confrontación”. Desde hace meses, Capriles viene alertando que Venezuela se halla al borde de una “explosión social” que puede degenerar en una grave tragedia

Fuente: Clarín