Copa Sudamericana

A diez minutos del cierre, Wanchope Abila metió de cabeza el 1-0 ante Defensor Sporting, por el partido de ida de los cuartos de final. La revancha, el próximo martes en Montevideo.

Huracán ya estaba mirando con buenos ojos el 0-0 cuando Cristian Espinoza desbordó por primera vez en el partido por la punta derecha y sacó el centro al corazón del área para la aparición de Wanchope Abila. El goleador, que no había estado activo como otras veces, no perdonó. A 11 minutos del final, el Globo destrabó un partido bravísimo ante Defensor Sporting y ganó 1-0 el choque de ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana. El martes, la revancha en Montevideo.

El equipo uruguayo, que llegó a esta instancia tras empatar los dos partidos de octavos de final 0-0 ante Lanús y superarlo en los penales, se plantó en el Ducó con una misión bien clara: aguantar con un equipo corto, dos líneas de cuatro y pelotazos a espaldas de los centrales locales para tratar de sorprender de contra.

Con esa fórmula en el primer tiempo contó con varias aproximaciones aunque ninguna llegada peligrosa al arco de Marcos Díaz. El Globo tenía la obligación y la pelota. Sin apresurarse, sabiendo que un gol en contra podría inclinar la serie, el equipo de Eduardo Domínguez dominó un trámite intenso y con pocos huecos.

A los 14 minutos, llegó la primera chance para Huracán. Un tiro libre de Mauro Bogado –de gran momento- con rosca desde la puerta del área que salió besando el poste derecho. Después la tuvo Espinoza en una jugada de pelota parada pero no logró definir con justeza.

Sobre el final del primer tiempo, un centro cruzado desde la izquierda encontraba a Miralles en el corazón del área. El delantero no pudo conectar pero el arquero Martín Campaña, que salió apurado, se lo llevó puesto y le cometió penal que el árbitro no cobró. En la réplica, Facundo Castro tuvo de zurda la más clara de los uruguayos con un remate seco que encontró bien parado a Marcos Díaz.

En el segundo tiempo, Huracán además de jugar contra Defensor empezó a jugar contra su apuro y contra el reloj. La pelota salía limpia desde los pies de Vismara, el eje en el centro del campo, pero la jugada se diluía en tres cuartos, donde el equipo visitante esperaba abroquelado con ocho hombres.

Romero Gamarra estuvo muy activo pero no lograba ese último pase para dejar a Wanchope cara a cara con el gol. Miralles no podía desnivelar y Espinoza quedaba encerrado, sin espacios para su juego de velocidad y gambeta.

Marcos Díaz empezó a sostener al equipo. El arquero, siempre vital en este Huracán, tuvo que apagar un par de incendios. Y en ese escenario, el objetivo de cuidar el cero en el arco propio comenzó a verse como un objetivo en sí mismo. Si no se puede ganar, el mejor empate jugando como local es el 0-0 y apostar a dar el golpe en la revancha.

Hasta que por primera vez en el partido, ya a 11 minutos del cierre, Espinoza pudo encontrar un hueco, tras un lateral desde la derecha. El juvenil encaró sacó el centro de zurda y en el área chica Wanchope la mandó a guardar de cabeza.

Triunfo trabajado y muy valorado para el Globo, que consiguió ganar en su casa y el martes irá a Montevideo a buscar sellar el pasaje a las semifinales.

Fuente: Clarin