El socialista, que venció a Sarkozy en el ballottage, quiere cláusulas de crecimiento y empleo en el pacto fiscal de la Unión Europea. La alemana Merkel advirtió que es innegociable

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El bloque «Merkozy» llegó a su fin. El triunfo del socialista François Hollande ante Nicolas Sarkozy en las presidenciales de Francia introduce un cambio en las relaciones del país con la canciller alemana Angela Merkel. Para el futuro presidente francés, el camino para salir de la crisis es el crecimiento y no la austeridad.

Los vientos de cambio de Hollande soplan incertidumbre en el bloque europeo. El abandono de las políticas de austeridad es un discurso hacia dentro y fuera de Francia. Hacia dentro, apuesta por la suba impositiva a los ricos y por la generación de empleos en el sector educativo.

Hacia fuera, Hollande quiere renegociar el pacto fiscal de la Unión Europea (UE) -que firmaron 25 miembros- para dar un mensaje tanto a la región como al mundo. Al menos, quiere introducir algunas medidas para incentivar el crecimiento y empleo y abandonar la «fatalidad» de la austeridad. La canciller alemana ya se mostró en desacuerdo al afirmar que el pacto es «innegociable».

Antes de ser elegido como presidente, tanto Merkel como el mandatario español Mariano Rajoy rechazaban la modificación del pacto fiscal, que contempla sanciones automáticas para aquellos países que no cumplan con las metas de déficit público. Según la revista alemana Der Spiegel, el primer ministro David Cameron y el italiano Mario Monti también se mostrarían en contra de la decisión de Hollande.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, dijo que el ajuste y el crecimiento no son incompatibles. Pero si bien habló de un «pacto para el crecimiento», aseguró que no significa aflojar las restricciones al gasto público, como plantea el futuro mandatario francés.

En el fondo, lo que preocupa a los mercados es una Europa más dividida, ya que no todos los países están totalmente convencidos con la austera política fiscal. El primer ministro de Holanda, Mark Rutte, presentó su renuncia tras el fracaso en las negociaciones para aprobar un paquete de medidas de ajuste. Tanto el Reino Unido como España entraron en recesión, y algunos analistas piensan que una excesiva austeridad le terminará jugando en contra al bloque.

El alto nivel de gasto público arroja luces amarillasen Francia, pues ya se ubica en torno al 56% del Producto Interior Bruto (PIB). En la próxima reunión oficial de la Unión Europea, el 28 y 29 de julio en Bruselas, se espera que se vuelva a debatir el crecimiento.

En el marco de la crisis europea, el deterioro de los números de la economía francesa que recibirá Hollande no pasa desapercibidos. Cuatro millones de personas están desempleadas, lo que equivale al 18,7% de la población económicamente activa. La deuda pública equivale al 86% del Producto Interior Bruto (PIB), y los intereses de esa deuda suman 43.000 millones de euro al año. La economía decreció un 1,4% en 2010, creció 1,7% en 2011 y para 2012, se espera un crecimiento de tan sólo el 0,7 por ciento.

Aún no determinó cómo mejorará las finanzas públicas y estimulará el crecimiento económico. «No soy peligroso», aseguró en un viaje que realizó a Londres en febrero. Pero más allá de sus dichos, los inversores internacionales seguirán sus acciones de cerca. Si no logra reducir el déficit público, podrían castigar al país exigiéndole tasas de interés más altas en sus bonos.

Fuente: Infobae

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