Carlos Heller, millonario gerontócrata y ex comunista, presidente del banco Credicoop y diputado nacional K desde su partido Nuevo Encuentro, anticipó a la FM Rock & Pop: «A (Alejandro) Vanoli lo conozco desde hace muchos años, conozco su pensamiento. Es probable que su gestión tenga un sesgo más normativo para lograr medidas concretas con el mercado ilegal del dólar. Creo que a lo que es especulación financiera hay que combatirla, y a las ‘cuevas’ que son bocas de salidas informales hay que combatirlas, sino las reglas están de utilería y el mercado funciona por otro lado». Luego Heller advirtió: «Es difícil presuponer que alguien que siembre soja para vender, luego decida no venderla. Al Estado le ingresaron US$15.000 millones menos que si se hubiera vendido toda la cosecha. Es una pérdida irrecuperable».

por EDGAR MAINHARD

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Es curioso que a la Administración Cristina no le preocupe la elevada tasa de inflación ni la destrucción del poder adquisitivo en moneda local que provoca el deslizamiento de los precios, pero sí le moleste que los ciudadanos intenten resguardar su poder adquisitivo atesorando en moneda extranjera.

En la concepción de la Administración Cristina, todo dinero doméstico debe gastarse de inmediato en consumo local, y esa es la forma adecuada de neutralizar el impacto negativo de la inflación. Pero es muy malo ahorrar, en especial atesorar dólares.

El cristinismo no peronista aborrece el dólar libre, al que llama ‘blue’, un concepto que comenzó a utilizar la City hace años, y popularizó el diario Ámbito Financiero en días de Julio Ramos y Roberto García al frente, para quitarle la calificación de ‘negro’.

El cristinismo no peronista afirma que es un dólar «ilegal», y por lo tanto no debe informarse ni su cotización ni dónde se comercializa. La teoría (equivocada) consiste en que si no hay cadáver no hay crimen. O si no hay información, no existe ese mercado.

Increíble tanto absurdo en ese oficialismo admirador de la Cuba castrista, donde puede comprobar que el dólar libre, mal llamado ‘blue’ y peor bautizado ‘ilegal’ no puede eliminarse ni con prisión ni con castigos corporales ni con represión política porque es una necesidad.

En verdad, es la consecuencia de una necesidad múltiple que atañe a las transacciones comerciales en una sociedad que necesita importar muchísimo, además de refugiarse de la inflación, y lo mejor que podría hacer la Administración Cristina es emprolijar la política económica de manera tal que disminuya la necesidad de organizar un mercado paralelo que, en verdad, es el único donde se consiguen dólares de verdad.

En ese contexto es preocupante que un conocedor del fracaso soviético como es el banquero Carlos Heller (en verdad, él lideraba una caja de ahorro cooperativo vinculada al Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, y él se hizo banquero gracias a la Ley de Entidades Financieras del criticado Proceso, que las obligó a fusionarse y reconvertirse en banco comercial), intente tapar el sol con la palma de una mano.

¿Será que esa senilidad que Cristina Fernández de Kirchner en el juez estadounidense Thomas P. Griesa, puede contagiarse a dirigentes del oficialismo?

Al fin de cuentas, Griesa nació en Kansas City el 11/10/1940; y Carlos Salomón Heller el 17/10/1940 en Villa Domínguez, Entre Ríos… 1 década de distancia… El kirchnerismo ha enseñado que 1 década puede ser poco tiempo (ellos dicen que para concluir su ciclo de reformas necesitan otra década más en el poder).

Pero es interesante regresar a la cuestión del dólar libre, mal llamado ‘blue’: en todos los países de la región, menos la decadente Venezuela, abunda la tenencia de moneda estadounidense.

En el Ecuador de Rafael Correa, el dólar estadounidense sigue siendo la moneda de curso legal, igual que en Panamá.

Pero la Argentina K dice que aborrece el dólar y que es contrarrevolucionario elegir el dólar antes que el peso.

No obstante, la Administración Cristina ha saboteado el valor adquisitivo de la moneda doméstica. Pocos gobiernos han atentado tanto contra la obligación de defender la moneda, utilizando al propio Banco Central para erosionar la credibilidad del peso, a la vez que convocaba a la pesificación.

En verdad, la Administración Cristina está atrapada: necesita dólares pero sólo puede racionar el egreso de lo que tiene (hay todo un debate acerca de la conveniencia de cortar hasta el ‘dólar ahorro’) y su única fuente de ingreso de moneda extranjera en lo inmediato sería apropiarse de los depósitos en moneda extranjera en la banca comercial, aunque afirman que los remunerarán… en pesos, según les permitirá el Código Civil aprobado.

Luego, hay personajes del oficialismo proponiendo asaltar los campos para quitarles los silos-bolsa a los productores, procedimiento que tiene enormes dificultades logísticas y provocaría un conflicto de impacto político-social similar al que perdió el Frente para la Victoria en 2008.

El problema de fondo es el punto de vista que la Administración Cristina tiene del problema económico, y su errada persistencia en creer 4 mentiras:

> que la economía siempre puede acomodarse a la voluntad política;

> que los problemas ocurren culpan de enemigos que conspiran;

> que la represión del dólar ‘libre’ no provoca expectativas negativas entre los agentes económicos; y

> que aún en medio de expectativas negativas puede recuperar la demanda agregada interna y así resucitar la economía.

En los próximos días comenzará el desenlace de esta situación tan extraña que vive la Argentina en su final de ciclo. Eso sí: que junto a Cristina, también se vaya Heller, un tema que deberían comenzar a analizar los otros cooperativistas del Credicoop. Habla mal del banco que su presidente exprese tantas cuestiones o inverosímiles o reñidas con el sentido común.

Fuente: www.urgente24.com