Google, el buscador y más rentable de los portales de Internet, aumenta día a día su espectro de servicios gracias a su privilegiada posición en el mercado. La última “adquisición” del gigante informático va más allá del mundo de los negocios (sin olvidarlo, por supuesto) y entra de lleno en el mundo de la restauración.

Gracias a un acuerdo con las Autoridades de Antigüedades de Israel, Google será quien lleve a la red de redes los Manuscritos del Mar Muerto, una de las mayores joyas culturales y religiosas encontradas por casualidad el siglo pasado.

El objetivo de este proyecto que ha costado cerca de 2,5 millones de euros es la publicación en alta resolución de estos documentos, de gran valor histórico, para que todos aquellos que tenga acceso a una conexión de Internet puedan acceder a ellos, algo sólo reservado hasta ahora a unos pocos expertos en todo el mundo.

“Es el descubrimiento más importante del siglo XX y vamos a compartirlo con la tecnología más avanzada del siglo XXI”. Esta es la clara posición al respecto del departamento israelí de Antigüedades en boca de Pnina Shor, responsable de gran parte del proyecto, en la conferencia celebrada en Jerusalén donde se dio a conocer este ambicioso proyecto.

Para plasmar los documentos originales de los manuscritos del Mar Muerto en Internet, la administración de Israel captará imágenes de alta definición para lo cual emplearán tecnología multiespectral desarrollada por la Agencia Espacial estadounidense.

La NASA aporta de esta manera su granito de arena para que este proyecto que, entre otras cosas, pretende que las personas de a pie o aqullos estudiosos que no tenían oportunidad de acceder a los manuscritos puedan hacerlo a partir de los próximos meses. Está previsto que la captura de imágenes de los cientos de documentos que forman estos textos pueda durar hasta cinco años.

Además, la alta resolución de las imágenes que se publiquen en la Red, podrán servir para que, quizás se puedan descubrir nuevas letras o palabras que podían haberse pasado por alto con anterioridad.

Estos textos, con más de 2.000 años de existencia y considerado por algunos como el mayor descubrimiento arqueológico, está compuesto por 900 manuscritos entre los que se encuentran pergaminos y papiros escritos en hebreo, arameo y griego, además del Antiguo Testamento más viejo conocido hasta la fecha. Su hallazgo se produjo por casualidad en las grutas de Qumran cerca de la orilla del mar muerto, entre los años 1947 y 1956.

Fuente: elreservado.es

Por Leo

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