YPF incrementó sus combustibles en 4,5% promedio, la mayor alza de los últimos dos años. También, el resto de las petroleras se sumó al aumento establecido por la empresa estatal. La presión sobre la inflación y el impacto en los productos de la Canasta Básica

En plena retirada K, que se acelera tras la derrota en el balotaje del domingo, las esquirlas del gobierno vuelven a lastimar a los trabajadores. Porque, estratégico, el kirchnerismo autorizó subas en la nafta, justo el día después de la elección que consagró a Mauricio Macri como el nuevo presidente.

El puntapié inicial lo dio la empresa estatal YPF, que determinó una suba promedio del 4,5% en todos sus combustibles, es decir, el mayor aumento de los últimos dos años. De este modo, la petrolera que concentra el mayor volumen de ventas del mercado llevó el litro de nafta súper de $ 12,45 a $ 13,01. La nafta Premium pasó de $ 14,03 a $14,65 en las estaciones de la ciudad de Buenos Aires, que son las que tienen los precios más bajos de todo el país. En tanto, el gasoil pasó de $11,32 a 11,82 y el Euro Diesel, de $12,97 a $13,54. Así, en promedio, para llenar el tanque de nafta habrá que desembolsar más de $500, lo que impactará de lleno en el bolsillo de los trabajadores.

Por eso, la indignación generalizada de los consumidores: “Esperaron que pasen las elecciones para aumentar la nafta, es una vergüenza”, dijo uno al arribar a una estación de servicio del centro platense. “Ojalá, Macri llegue con menos inflación debajo del brazo”, se esperanzó otro.

Es que, siendo YPF dueña de un 55% del mercado de naftas y gasoil en el país se arroga el derecho de castigar a los ciudadanos, que pagan las consecuencias de esta maldita herencia K, que va a contramano del mundo, porque, mientras el precio de los combustibles baja en la mayoría de los países -producto de la crisis petrolera- en la Argentina, la producción hidrocarburífera se derrumba y se da el proceso inverso.

Para el exsecretario de Combustibles de la Nación, Gustavo Callejas, “en la Argentina K los únicos privilegiados son los petroleros y mineros. Hoy se premia con subsidios a los empresarios que son los que no han invertido un dólar y dejaron caer las reservas de gas y petróleo, por lo que tenemos que importar entre 4  mil y 5 mil millones de dólares por año”, le dijo el especialista a Hoy.

“A Galuccio hay que despedirlo”

Como el valor de YPF es una referencia en el mercado, también Axion y Petrobras aumentaron los precios de sus combustibles un 4,5% promedio. En tanto que Shell lo haría en las próximas horas, pero en el 3,6%. De esta manera, los aumentos rondan el 15% en once meses de 2015. Como es habitual, las alzas se sentirán con mayor fuerza en el interior del país, donde la súper puede llegar a $ 13,6 o más.

“Es un disparate que los usuarios domésticos tengan que costear, de sus bolsillos, las deficiencias energéticas. No se puede continuar manteniendo los beneficios de los petroleros, de 8 millones de argentinos, contra los otros 32 millones. El petróleo es un recurso de todos, desde Figueroa Alcorta hastaRaúl Alfonsín fue nacional, de todos los argentinos, no de los de arriba”, sentenció Callejas.

En tanto, sobre el titular de YPF, Miguel Galuccio (cuya continuidad en el cargo será “evaluada” por  Macri), el también exSecretario de Energía sostuvo a nuestro diario que “lo echaría apenas asuma. Es un hombre que ha trabajado sin controles, riéndose de todos los argentinos, invirtiendo equivocadamente en Vaca Muerta. Hay que despedirlo, estudiar sus negocios y el crecimiento de su fortuna personal”.

“Los aumentos podrían verse reflejados en las góndolas”

Por Fernando Blanco Muiño (Presidente de la Unión de Consumidores de la Argentina)
Especial para Hoy

Es una burla este nuevo aumento de YPF, porque se trata de un incremento que, seguramente, la petrolera estatal tenía previsto, pero que postergó hasta después de las elecciones; lo único que hace esto es subir costos y bajar rentabilidad. Así, se complica aún más el bolsillo de jubilados y trabajadores.

Miguel Galuccio convirtió a YPF en esto: una empresa deficiente que no cumple con las expectativas depositadas en su reestatización del 51%.

De modo que llegamos a fin de año con otra alza que comienza por los combustibles pero se traslada al flete que, en un país tan extenso como el nuestro, impacta en el producto final de la góndola. El combustible es una parte del precio final del producto, pero no estamos en una economía en la que los empresarios absorban esa diferencia de costos, por lo que este aumento podría trasladarse a los precios de la Canasta Básica.

Fuente: Diario Hoy