El pleno del Senado estadounidense aprobó por 68 votos contra 32 un proyecto de ley de reforma migratoria integral que busca otorgarle un camino hacia la ciudadanía a los cerca de 11 millones de personas que viven indocumentadas en el país.

La iniciativa, elaborada por cuatro senadores republicanos y cuatro demócratas conocidos como el “Grupo de los Ocho”, será trasladada ahora a la cámara baja del Congreso, compuesta por una mayoría opositora.

Se espera que el debate por la reforma resulte allí un proceso más complejo y difícil para conseguir el consenso bipartidista.
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, interrumpió su gira oficial en Senegal, para expresar que “hoy el Senado realizó su trabajo. Ahora depende de la cámara de Representantes (diputados) hacer lo mismo”.

El líder de la Casa Blanca llamó a su vez a “todo aquel que tenga interés en este asunto, a que se mantenga alerta” ya que, dijo, “ahora es el momento en que los opositores harán su mejor intento por desbaratar este esfuerzo bipartidista de manera que puedan impedir que la reforma de sentido común se haga realidad. No podemos permitir que eso suceda”.

Desde que inició su segundo mandato en enero de este año, el mandatario sostuvo reuniones con distintos sectores y actores afectados por el actual sistema migratorio, para poder tener sobre su escritorio a fines del verano boreal el proyecto de ley presentado por el “Grupo de los Ocho”.

Días atrás, la cámara Alta aprobó una enmienda presentada por dos senadores republicanos, que permitió el avance del plan de reforma al responder a los reclamos de una parte de la oposición que exigía mayores medidas de seguridad en las fronteras como condición para acompañar la propuesta bipartidista.

La enmienda elaborada por los senadores John Hoeven y Bob Corcker, y criticada por los defensores de los derechos de los inmigrantes, duplicará la presencia de efectivos policiales en la frontera (de 21 mil a 41 mil), completará más de mil metros de muro fronterizo con México, e incluirá la utilización de helicópteros y aviones no tripulados (drones).

La iniciativa plantea además un camino hacia la ciudadanía para los 11 millones de individuos que viven sin papeles en los Estados Unidos, mediando una verificación de antecedentes, aprender a hablar el idioma inglés, pagar impuestos y una multa.

Incluye también el establecimiento de un nuevo sistema de visas, y sanciones para compañías que contraten a empleados indocumentados.

De resultar sancionada por la cámara de Representantes, la norma será la mayor reforma migratoria desde 1986, cuando una ley de amnistía aprobada por la administración del presidente republicano Ronald Reagan legalizó la situación de más de tres millones de inmigrantes.

El último intento relevante, y frustrado, por modificar la legislación actual tuvo lugar en 2007.

Por su parte, el presidente de la cámara Baja, el republicano de Ohio John Boehner, advirtió hoy que el Congreso no votará una propuesta sólo porque el Senado, de mayoría demócrata, la haya aprobado.

“La cámara de Representantes no va a votar lo que sea que el Senado apruebe. Vamos a elaborar nuestro propio proyecto de ley y será una legislación que refleje la voluntad de nuestra mayoría y de los estadounidenses”, afirmó resaltando la importancia de que la reforma migratoria esté “basada en la seguridad real de la frontera”.

Una reciente encuesta del Centro Pew reveló que una amplia mayoría de los norteamericanos (77 por ciento) considera que la nueva legislación necesita estar acompañada de un incremento de la seguridad en la frontera.

La misma proporción (77 por ciento) apoya la posibilidad de dar un camino a la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados, según la encuesta de Pew.

No obstante esto, el principal foco -tanto de demócratas como de republicanos- está puesto en la comunidad latina, convertida en primera minoría del país.

Elección a elección, los latinos van aumentando su participación en las urnas y su influencia en el mapa político del país, donde cada vez son más frecuentes en los altos cargos dentro del gobierno y del sector privado.

En los comicios generales de 2012, el partido opositor, representado por el candidato Mitt Romney, recibió un claro mensaje por parte de los hispanos que en contra de sus propuestas anti inmigrantes, le dieron la espalda y tuvieron influencia sustancial en su derrota.

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